En la década de 1930, muchas escuelas públicas de EE. UU. ofrecían comidas gratuitas o a bajo costo para estudiantes de familias de bajos ingresos. Aunque los menús eran sencillos, estaban diseñados para aportar la energía y los nutrientes necesarios.
Alimentos habituales en los comedores escolares
- Leche: Generalmente leche entera, servida en vaso.
- Pan: Presente en casi todas las comidas, a menudo tostado.
- Sándwiches de mantequilla de maní y mermelada: Fácil de preparar y nutritivo.
- Sopa de frijoles: Rico en fibra, aunque a veces con pocos acompañamientos.
- Sándwiches de mortadela o salami: Opción económica y sencilla.
- Puré de papas: A veces cubierto con salsa gravy.
- Pastel de carne: Frecuentemente servido con ketchup o gravy.
- Fruta: Preferiblemente fresca, aunque ocasionalmente enlatada.
- Galletas y helado: Reservados para ocasiones especiales.
Estos platos, aunque modestos, aportaban la nutrición esencial para que los niños pudieran concentrarse y aprender en el aula.