Entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial
El 6 de abril de 1917, tras años de neutralidad, Estados Unidos declaró la guerra a las Potencias Centrales. La decisión se basó en varios acontecimientos: la reanudación de la guerra submarina ilimitada por parte de Alemania, el hundimiento del RMS Lusitania y la interceptación del Telegrama Zimmermann.
La incorporación de millones de soldados estadounidenses y su enorme capacidad industrial revitalizó a los Aliados, rompiendo el estancamiento que había dominado el Frente Occidental desde 1914. El refuerzo de tropas y recursos aportados por EE.UU. aceleró la ofensiva aliada que culminó con la victoria en 1918.