1. Asesinato del archiduque Francisco Fernando
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, fue asesinado por un nacionalista serbio en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina (anexada formalmente por Austria‑Hungría en 1908). Este hecho provocó una gran tensión entre Austria‑Hungría y Serbia y preparó el terreno para la guerra.
2. Sistema de alianzas
Europa estaba dividida en dos bloques: la Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría e Italia) y la Triple Entente (Francia, Rusia y Gran Bretaña). Los acuerdos de defensa mutua implicaban que un ataque contra un país podía arrastrar a todos sus aliados a un conflicto mayor.
3. Rivalidad imperial
Las potencias europeas —especialmente Gran Bretaña, Francia, Alemania y Rusia— competían por territorios y por expandir su influencia. Las disputas coloniales y el deseo de mayor poder alimentaron la hostilidad entre ellas.
4. Militarismo y carrera armamentista
A principios del siglo XX, las naciones europeas intensificaron su gasto militar, creando una carrera armamentista que aumentó la desconfianza y la sensación de que la guerra era inevitable.
5. Nacionalismo e irredentismo
El nacionalismo impulsó la búsqueda de autodeterminación y la unión de grupos étnicos. En los Balcanes, el irredentismo —el deseo de recuperar territorios habitados por la propia etnia— generó inestabilidad y tensiones entre diferentes pueblos.
6. Crisis en los Balcanes
La región balcánica, conocida como el “polvorín de Europa”, estaba plagada de conflictos étnicos y políticos. Las aspiraciones de independencia y expansión territorial de los estados balcánicos provocaron una serie de crisis que intensificaron la rivalidad entre las grandes potencias.