La Primera Guerra Mundial (1914‑1918) fue un conflicto global cuyo detonante inmediato fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, pero las causas profundas se habían ido gestando durante años.
1. Nacionalismo en auge
En las últimas décadas del siglo XIX y a comienzos del XX, el nacionalismo se extendió por toda Europa. La Revolución Industrial impulsó el crecimiento económico y el orgullo nacional, mientras que en los Balcanes surgieron movimientos que buscaban la independencia de los pueblos bajo dominio otomano.
2. Rivalidad imperial
Las grandes potencias europeas competían por colonias y recursos en África, Asia y Oriente Medio. Esta pugna intensificó las tensiones, sobre todo entre Gran Bretaña y Alemania, que sentía que quedaba excluida de los botines coloniales y ansiaba mayor prestigio.
3. Militarismo
Los estados europeos incrementaron sus fuerzas armadas, alimentados por el nacionalismo, la carrera armamentista y la percepción de una amenaza inminente. La competencia naval entre Gran Bretaña y Alemania fue particularmente feroz.
4. Sistema de alianzas
Europa estaba dividida en dos bloques: la Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría e Italia) y la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia). Aunque supuestamente garantizaban protección mutua, dificultaron la resolución pacífica de los conflictos, pues cada bloque respaldaba a sus aliados en sus disputas.