Durante la Guerra Civil Inglesa (1642‑1651) la población sufrió varias epidemias que empeoraron las condiciones de vida tanto de soldados como de civiles. A continuación se describen las enfermedades más frecuentes y su impacto.
1. Peste bubónica
La peste bubónica, provocada por la bacteria Yersinia pestis, era conocida como la «Muerte Negra» por las manchas oscuras en la piel. Se transmitía por pulgas que infestaban roedores y provocaba fiebre alta, bubones inflamados y hemorragias internas, con una mortalidad muy elevada.
2. Viruela
La viruela, causada por el virus de la variola, se manifestaba con una erupción que pasaba de manchas rojas a ampollas y costras, dejando cicatrices permanentes. Tenía una alta tasa de mortalidad, sobre todo entre los niños, y los sobrevivientes a menudo quedaban ciegos, sordos o desfigurados.
3. Tifus
El tifus, una infección bacteriana transmitida por piojos, producía fiebre alta, cefalea, dolor muscular intenso y una erupción característica. Se extendía rápidamente en campamentos militares y ciudades sitiadas, donde la hacinación y la falta de higiene favorecían su propagación.
4. Disentería
La disentería, provocada por bacterias como Shigella o el protozoario Entamoeba histolytica, provocaba diarrea severa, deshidratación y dolor abdominal. Era frecuente en condiciones insalubres, especialmente durante las campañas militares cuando el acceso a agua limpia era limitado.
5. Malaria
La malaria, transmitida por mosquitos Anopheles hembra, era endémica en zonas pantanosas de Inglaterra. Causaba episodios recurrentes de fiebre, escalofríos y sudoración, debilitando a los afectados y aumentando la mortalidad.
6. Tuberculosis
La tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis) ya era una importante amenaza sanitaria en el siglo XVII. Afectaba principalmente los pulmones, provocando tos, fiebre, pérdida de peso y debilidad, y tenía una alta tasa de mortalidad, sobre todo entre los inmunodeprimidos.
Otras enfermedades como el sarampión, la influenza y la difteria también contribuían al sufrimiento de la población. La escasa comprensión médica y la falta de recursos dificultaban la prevención y el tratamiento, lo que se traducía en altas tasas de mortalidad y prolongado sufrimiento.