El Movimiento Progresista
La Era Progresista, que se extendió desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, fue un periodo de intenso activismo social y reformas políticas en EE. UU. Los progresistas buscaban solucionar problemas como la pobreza, la corrupción y el poder monopólico de las grandes empresas.
Impacto profundo en la educación
El movimiento dejó una huella duradera en la enseñanza, impulsando varias reformas clave:
1. Expansión de la educación pública
Los progresistas defendieron la ampliación de la educación pública, considerándola esencial para una democracia vigorosa. Lucharon por mayor financiamiento y por garantizar el acceso a todos los niños, sin importar su origen socioeconómico.
2. Reforma del currículo
Propusieron un currículo más práctico y acorde a las necesidades contemporáneas. Introdujeron materias como estudios sociales, civismo y formación vocacional.
3. Énfasis en la responsabilidad social
Promovieron la idea de que la escuela debe formar ciudadanos responsables y comprometidos. Por eso se incorporaron contenidos de civismo y participación democrática.
4. Pedagogía progresista
Abogaron por métodos de enseñanza centrados en el estudiante, con aprendizaje activo y práctico. Surgieron técnicas como el aprendizaje basado en proyectos y el trabajo cooperativo.
5. Educación infantil temprana
Reconocieron la importancia de la educación en la primera infancia, impulsando la creación de jardines de infancia y escuelas de crianza.
En conjunto, el Movimiento Progresista transformó el sistema educativo estadounidense, sentando las bases de prácticas y valores que siguen vigentes hoy.