Estados Unidos desempeñó un papel decisivo en la Primera Guerra Mundial, al entrar en el conflicto en abril de 1917 del lado de los Aliados.
Contribución militar
Más de 4 millones de soldados estadounidenses formaron la American Expeditionary Forces (AEF) bajo el mando del general John J. Pershing. Las tropas americanas participaron en batallas clave, como la ofensiva de Meuse‑Argonne, la última gran ofensiva aliada que precipitó el armisticio.
Avances tecnológicos
EE. UU. introdujo tecnología militar avanzada: tanques, artillería y aviones. Además, el fusil M1917 Enfield se convirtió en uno de los armas más usadas del conflicto.
Apoyo financiero y económico
El país suministró importantes préstamos y recursos a sus aliados, permitiéndoles continuar la lucha. Su potente industria produjo enormes cantidades de municiones, alimentos y material médico.
Poder naval
La Marina estadounidense contrarrestó los ataques de los submarinos alemanes en el Atlántico, protegiendo rutas de suministro vitales y garantizando el traslado seguro de tropas y equipos a Europa.
Los Catorce Puntos de Wilson
El presidente Woodrow Wilson presentó un programa de paz de catorce principios que sirvió de base para las negociaciones que culminaron en el armisticio de noviembre de 1918.
Negociaciones y tratados de paz
EE. UU. tuvo un rol protagónico en la redacción del Tratado de Versalles, que puso fin oficialmente a la guerra con Alemania. Sin embargo, el Senado rechazó el tratado, impidiendo que el país se uniera a la Sociedad de Naciones.
Influencia posterior a la guerra
Tras el conflicto, Estados Unidos emergió como una superpotencia global, con mayor peso económico y político, marcando el inicio de su liderazgo internacional en las décadas siguientes.