La presidencia de Dwight D. Eisenhower (1953‑1961) estuvo marcada por una serie de desafíos internacionales que definieron la política exterior de Estados Unidos en la Guerra Fría.
Guerra de Corea
Al asumir el cargo, Eisenhower heredó un conflicto que llevaba tres años. Su gobierno impulsó negociaciones que culminaron en el Acuerdo de Armisticio de Corea en julio de 1953, estableciendo un alto el fuego que dividió la península a lo largo del paralelo 38.
Tensiones de la Guerra Fría
Durante su mandato la rivalidad con la Unión Soviética se intensificó. Eisenhower adoptó la política de "represalia masiva", amenazando con el uso de armas nucleares ante cualquier agresión soviética, con el objetivo de disuadir conflictos militares.
Carrera espacial
El lanzamiento del satélite soviético Sputnik en octubre de 1957 sorprendió al mundo y confirmó la supremacía tecnológica de la URSS. Ante ello, la administración Eisenhower incrementó la inversión en ciencia, tecnología y educación para cerrar la brecha espacial.
Crítica del Canal de Suez
En 1956 el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez, provocando una intervención militar de Reino Unido, Francia e Israel. Washington, temerosa de una expansión del conflicto y de dañar sus relaciones en Oriente Medio, presionó a los aliados para que retiraran sus tropas.
Movimiento por los derechos civiles
El gobierno de Eisenhower recibió crecientes exigencias para abordar la segregación racial en EE. UU. Si bien tomó medidas limitadas, como enviar tropas federales a Little Rock, su acción fue percibida como insuficiente por los activistas.
Revolución cubana
El triunfo de Fidel Castro en 1959 derrocó al dictador Batista, aliado de EE. UU. Eisenhower respondió con sanciones comerciales y la ruptura de relaciones diplomáticas, marcando el inicio de una tensa relación bilateral que perduraría décadas.