Primeras bibliotecas en la antigüedad
Mesopotamia
La biblioteca más antigua conocida se ubicó en Nínive, capital asiria, en el siglo VII a.C. Estaba dentro del palacio real y albergaba tablillas de arcilla con escritura cuneiforme: obras literarias, crónicas históricas y textos religiosos.
Egipto
En Egipto también existieron colecciones importantes, aunque la más famosa es la Biblioteca de Alejandría, fundada en el siglo III a.C. bajo Ptolomeo I Sóter. Su objetivo era reunir todo el saber del mundo en literatura, filosofía, historia y ciencia.
Grecia
Los griegos crearon “bibliotecas” o “mouseía”, centros de estudio que ponían a disposición de filósofos, estudiantes e investigadores rollos de papiro y manuscritos.
China
En China, la tradición bibliotecaria se remonta a la época imperial. Un ejemplo destacado es la Biblioteca Imperial, conocida como “Bitian”, fundada durante la dinastía Han Occidental (206 a.C. – 24 d.C.), con colecciones de historia, filosofía, literatura y ciencias para eruditos y funcionarios.
¿Por qué surgieron estas primeras bibliotecas?
Preservar el conocimiento
Servían como depósitos seguros para evitar la pérdida o el olvido de obras escritas.
Fomentar la educación y la investigación
Facilitaban el acceso a textos a académicos, investigadores y estudiantes, impulsando el aprendizaje y el avance intelectual.
Conservar el legado cultural e histórico
Almacén de documentos históricos, literarios y culturales que definían la identidad de las sociedades.
Apoyar la administración y el gobierno
Disponían de leyes, decretos y registros oficiales que asistían en la toma de decisiones y la gestión del Estado.