En 1900 los roles de género estaban rígidamente definidos y las oportunidades laborales para las mujeres eran mucho más limitadas que para los hombres. A continuación se presentan los trabajos que la sociedad consideraba aceptables para ellas.
Trabajos habituales
1. Servicio doméstico
Muchas mujeres trabajaban como empleadas del hogar: criadas, cocineras, limpiadoras y niñeras.
2. Docencia
Enseñar, sobre todo en la educación primaria, era una de las pocas profesiones abiertas a las mujeres.
3. Enfermería
La enfermería ofrecía una ocupación respetada y la posibilidad de contribuir al bienestar de la comunidad.
4. Trabajo en fábricas
Las mujeres laboraban en fábricas, generalmente en puestos mal remunerados y físicamente exigentes, como la industria textil, la alimentación y la confección.
5. Oficina y secretariado
Se aceptaban puestos de secretaria, mecanógrafa, taquígrafa y otras tareas clericales.
6. Operadoras telefónicas
Se contrataba a mujeres como operadoras telefónicas por su supuesta paciencia, atención al detalle y voz clara.
7. Comercio minorista
Trabajaban como vendedoras en tiendas, especialmente en los departamentos de sombrerería, ropa o artículos para el hogar.
8. Lavandería
Muchas se empleaban en lavanderías, realizando lavado, planchado y reparación de ropa.
9. Costura y sastrería
Las mujeres hábiles en la costura podían trabajar como costureras o modistas.
10. Artes domésticas
Quienes dominaban la cocina, la repostería y la jardinería también encontraban empleo en hogares y pequeños negocios.
Aunque estas ocupaciones estaban disponibles, las mujeres enfrentaban grandes brechas salariales, escasas posibilidades de ascenso y discriminación. Estaban excluidas de muchas profesiones y percibían salarios inferiores a los de los hombres por trabajos similares. A pesar de estos obstáculos, lograron avances importantes que, con el tiempo, ampliaron las oportunidades laborales y la igualdad en el mercado de trabajo.