Introducción
Sabemos con certeza que Cleopatra VII, la última monarca de la dinastía ptolemaica, se quitó la vida a los 39 años. A diferencia de lo que quisieron pintar las fuentes romanas, que la retrataban como una traidora, ella nunca se entregó a Octaviano para sufrir la humillación pública de su triunfo.
¿Cómo se suicidó?
La cuestión que sigue sin resolverse es el modo exacto en que la reina egipcia puso fin a sus días.
La versión tradicional de Plutarco
Según Plutarco y la mayoría de historiadores posteriores, Cleopatra se dejó morder por una áspid (una serpiente venenosa) que le introdujeron dentro de una cesta de higos mientras estaba bajo custodia tras la derrota de Actium.
¿Qué especie de serpiente?
El término "áspid" ha generado dudas. La aspis (Víbora aspis) no es nativa de Egipto; allí abundan más bien las víboras Levantina (Vipera lebetina), que pueden alcanzar hasta dos metros, pero resultaría imposible ocultarlas en una pequeña cesta.
Hipótesis alternativas
Algunos estudiosos proponen que la serpiente pudo haber sido una echidna del desierto, una especie extremadamente venenosa y de menor tamaño, lo que haría viable su ocultación.
Otros sugieren que Cleopatra habría optado por un método menos dramático, como una poción de opio—sustancia que usaba con frecuencia—, garantizando una muerte rápida y menos dolorosa que el veneno de una serpiente.
Existe también la teoría de que la reina se habría apuñalado con una aguja impregnada de veneno, escondida en una joya.
Conclusión
Sea cual sea la versión definitiva, Cleopatra sigue fascinando a historiadores y curiosos milenios después de su muerte, manteniendo viva la discusión sobre el último acto de la monarca más emblemática del antiguo Egipto.