Historia de Asia

La victoria de Japón en la Guerra Ruso‑Japonesa: cómo un pequeño país sorprendió al mundo

Aunque Japón mantenía una tensa relación con Rusia por la península de Corea y Manchuria, las negociaciones entre ambos países comenzaron en 1903.

Durante esas conversaciones surgió un intenso debate interno: Konoe Atsumaro organizó la “Tairo Doshikai” para presionar una política firme contra Rusia, mientras que Kanzo Uchimura, Kotoku Shusui y Toshihiko Sakai se opusieron a la idea de la guerra.

Sin embargo, la victoria japonesa en la guerra sino‑japonesa alimentó cada vez más la corriente belicista.

El estallido de la Guerra Ruso‑Japonesa

En febrero de 1904, al percibir que seguir negociando sólo retrasaría la finalización del Ferrocarril Transiberiano y pondría a Japón en desventaja, el gobierno decidió romper relaciones diplomáticas.

Ese mismo día, la armada japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la flota rusa anclada en el puerto de Lushun (Port Arthur), iniciando formalmente la guerra.

Asedio de Port Arthur y batalla de Mukden

En tierra, Japón obtuvo victorias decisivas en la Batalla del río Yalu y en la península de Liaodong, derrotando a Rusia y asegurando el control de la península coreana. También se impuso en la Batalla de Liaoyang en el sur de Manchuria.

En el mar, Japón dominó el Mar Amarillo, pero el fuerte puerto ruso de Lushunkou resistió gracias a la falta de coordinación entre ejército y armada japoneses. La llegada de la flota del Báltico rusa, tras un largo viaje de siete meses, permitió a los japoneses rodearla y, tras intensos combates, el asedio de Port Arthur culminó con la rendición rusa y la pérdida de unas 15 000 vidas.

Posteriormente, el foco se desplazó a Mukden, la ciudad central de la Manchuria meridional. En 1905 se libró la gran Batalla de Mukden, con 250 000 soldados japoneses contra 320 000 rusos. Japón salió vencedor, aunque sus tropas estaban exhaustas y sin municiones, lo que impidió una persecución completa del enemigo.

Batalla de Tsushima

En el ámbito naval, el almirante Heihachirō Tōgō, comandante de la Flota Combinada, tendió una trampa en el estrecho de Tsushima para la flota del Báltico que intentaba reforzar a sus fuerzas en el Pacífico.

En mayo de 1905, la flota rusa fue aniquilada en la Batalla de Tsushima, asegurando el dominio marítimo japonés y sellando la victoria final.

Con el respaldo económico de Estados Unidos y Gran Bretaña, que se oponían a la ocupación rusa de Manchuria, Japón disfrutó de una ventaja estratégica, aunque sus recursos estaban al límite.

Costos humanos y económicos de la guerra

  • Soldados movilizados: 1,1 millón
  • Fallecidos en combate: más de 80 000
  • Heridos: más de 140 000
  • Prisioneros de guerra: más de 2 000
  • Gasto total: aproximadamente 2 mil millones de yenes

Para financiar la guerra, el gobierno impuso un impuesto de emergencia de 200 millones de yenes y emitió bonos obligatorios, agotando la capacidad financiera del Estado y sobrecargando a la población.

El 5 de septiembre de 1905, bajo la mediación de Estados Unidos, Japón y Rusia firmaron el Tratado de Portsmouth, poniendo fin al conflicto que, a primera vista, parecía desventajoso para Japón.

Consecuencias para Japón

La victoria frenó la política expansionista del Imperio ruso hacia el sur y permitió a Japón consolidar su influencia en la península coreana.

Tras el tratado, las relaciones bilaterales mejoraron, aunque la confianza mutua se vio truncada por la Revolución Rusa. Japón aseguró sus intereses en Corea y eliminó la amenaza militar rusa, pero no obtuvo compensaciones económicas, lo que provocó descontento interno, como el incendio de Hibiya y otras protestas.

El triunfo contra una gran potencia elevó la reputación de Japón ante Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Alemania, facilitando la revisión de los tratados desiguales que lo habían limitado.


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