Historia de Asia

Los amores del pueblo Jomon que pocos conocen

¿Te has enamorado alguna vez?

El amor ha sido una constante en la historia de la humanidad, aunque sus manifestaciones varían según la época y la cultura.

En el periodo Heian, la posición familiar determinaba gran parte de los romances; durante la era de los Estados Combatientes, los matrimonios políticos eran habituales entre los clanes daimyo. Además, la poligamia y la presencia de concubinas eran comunes entre las élites para asegurar descendencia de calidad.

¿Cómo era el amor en la era mucho más antigua de los Jomon? Este artículo se basa en los hallazgos arqueológicos y en la interpretación de los restos materiales, aunque algunas conclusiones son especulativas.

Los romances en la sociedad Jomon

Los Jomon vivieron hace miles de años, en un contexto que supera nuestra imaginación. Sin embargo, al ser humanos, seguramente también experimentaron afecto y atracción.

Los estudios indican que practicaban rituales funerarios, lo que sugiere una visión profunda de la vida y la muerte, y por ende, la posibilidad de relaciones emocionales.

Según investigaciones genéticas, aproximadamente el 12 % del ADN de la población actual de Japón proviene de los Jomon, lo que evidencia que sus hombres y mujeres se reproducían y dejaron descendencia.

Reglas del amor

Una aldea típica Jomon albergaba entre 15 y 20 personas, mayormente familiares cercanos. Las relaciones entre hermanos o entre padres e hijos estaban prohibidas por los riesgos de consanguinidad.

En ausencia de normas que permitieran relaciones externas, el romance dentro del grupo era probablemente tabú, salvo casos especiales.

Sin embargo, los Jomon mantenían intercambios y comercio a gran escala. Se han encontrado cerámicas de Aomori y obsidiana de Nagano en sitios costeros de Kanto, Tokai y Kinki, lo que indica que utilizaban canoas de tronco para desplazarse entre islas.

Estos contactos facilitaban encuentros entre jóvenes de distintas comunidades, creando oportunidades para alianzas y relaciones amorosas fuera del núcleo familiar.

Primeras nacimientos y fertilidad

En festivales congregados, varias aldeas se reunían en una “aldea base”, donde los jóvenes vestían ropas brillantes y participaban en ceremonias que a menudo culminaban con encuentros en el bosque.

Los estudios comparan a los Jomon con cazadores‑recolectores contemporáneos y sugieren que la primera maternidad ocurría entre los 18 y 19 años, después de la menarquia, que se sitúa alrededor de los 14‑15 años.

Una mujer Jomon podía tener entre 4 y 6 hijos a lo largo de su vida, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la salud.

Con una esperanza de vida aproximada de 40 años, la crianza era una tarea colectiva. Los niños ayudaban al cuidado de sus hermanos y la comunidad apoyaba a las madres, compartiendo la lactancia y las tareas domésticas.

Las mujeres eran las principales responsables de la producción de cerámica, la confección de ropa de fibras vegetales y la recolección de frutos del bosque, mientras los hombres se dedicaban a la caza y la recolección de recursos.

Lecciones para la actualidad

En la sociedad moderna, la crianza nuclear a menudo recae sobre la mujer, generando una carga desproporcionada. El modelo Jomon muestra cómo una comunidad solidaria puede repartir las responsabilidades de cuidado infantil, aliviando la presión sobre cada individuo.

Revivir la idea de “niños de la aldea”, donde la comunidad colabora en la educación y el bienestar de los menores, podría ofrecer una alternativa más sostenible para nuestras ciudades contemporáneas.