Historia de Asia

Principales marcos internacionales que regulan las relaciones entre naciones

En el panorama global existen numerosos acuerdos y alianzas que estructuran las relaciones internacionales.

Los países desarrollados y organizaciones como la ONU se reúnen en foros como el G7, el G20, la OTAN o el TPP, creando marcos de seguridad y comercio que buscan fortalecer la prosperidad y la protección mutua.

Sin embargo, la forma en que se construyen estos marcos puede alterar el equilibrio de poder mundial.

El fracaso del orden internacional después de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial (1914‑1918) dejó a Europa devastada. Para evitar una repetición, se creó la Liga de Naciones, pero Estados Unidos no se unió y Japón, Alemania e Italia abandonaron la organización, lo que la volvió ineficaz.

El Tratado de Versalles impuso fuertes reparaciones a Alemania, lo que, sumado a la Gran Depresión, provocó una profunda crisis económica y el ascenso del nazismo, rompiendo el intento de orden pacífico.

En respuesta, las potencias occidentales adoptaron políticas proteccionistas y formaron bloques económicos que excluían a países como Japón, Alemania e Italia, empujándolos hacia la expansión militar.

Este colapso del orden internacional fue la chispa que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.

El surgimiento de la ONU durante la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y el Reino Unido elaboraron la Carta del Atlántico, que proclamaba la no expansión territorial y el derecho de autodeterminación. Estas ideas sentaron las bases para la fundación de la Organización de las Naciones Unidas al término del conflicto.

Aun así, la ONU pronto se vio paralizada por la rivalidad entre EE. UU. y la Unión Soviética, dando inicio a la Guerra Fría.

Marcos internacionales en la Guerra Fría

En 1949 se creó la OTAN, una alianza militar occidental que garantiza la defensa colectiva: un ataque contra un miembro se considera ataque contra todos.

Los EE. UU. también firmaron tratados de seguridad con Oceanía (ANZUS) y con el Sudeste Asiático (SEATO). En respuesta, la URSS lideró el Pacto de Varsovia (1955) y el bloque económico COMECON, mientras Occidente fundó la Comunidad Económica Europea (CEE), precursor de la UE.

La Conferencia de Bandung (1955) mostró el deseo de los países emergentes de seguir una tercera vía, aunque la división Este‑Oeste siguió dominando la política mundial.

El mundo después del fin de la Guerra Fría

El colapso del bloque soviético en 1989 no supuso la unificación de todos los sistemas. Alemania se reunificó y, en 1993, nació la Unión Europea con el objetivo de integrar el continente.

En 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó la invasión iraquí de Kuwait, demostrando la capacidad de acción colectiva cuando los cinco miembros permanentes no ejercen veto.

Sin embargo, la respuesta internacional se desvaneció tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. EE. UU. lanzó la “Guerra contra el terrorismo” e invadió Irak en 2003 sin la autorización de la ONU, debilitando nuevamente la credibilidad del organismo.

El G7 (originalmente G8 con Rusia) volvió a ser solo G7 tras la anexión de Crimea en 2014, y su influencia ha menguado frente al ascenso de China, generando críticas de que no hay una potencia liderando el orden global.

La era Trump y la nueva inestabilidad

La administración Trump introdujo la política del America First, retirándose del Acuerdo de París, imponiendo aranceles y favoreciendo el proteccionismo.

En la cumbre de la OTAN de 2018 se exigió a los aliados que aumentaran sus gastos de defensa, profundizando la brecha entre EE. UU. y Europa.

En el ámbito europeo, el Reino Unido votó por el Brexit y en Italia surgieron gobiernos críticos de la UE, evidenciando la falta de consenso.

En Asia‑Pacífico, la retirada de EE. UU. del TPP desmanteló la mayor zona de libre comercio del mundo. Como respuesta, doce países (Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) firmaron el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), manteniendo la visión de un mercado abierto sin la participación estadounidense.

Estos cambios demuestran que, a pesar de los numerosos marcos creados a lo largo del siglo XX, la estabilidad del orden internacional sigue siendo frágil y depende de la voluntad política de las principales potencias.