Durante la dinastía Yuan (1271‑1368), la cultura china vivió un notable florecimiento en diversas manifestaciones artísticas, gracias al patrocinio de los gobernantes mongoles y a la interacción con tradiciones de Asia Central y el Oriente Medio.
Pintura
Los pintores de la época destacaron por el estilo literato, que prioriza la expresión de emociones y experiencias espirituales mediante paisajes. Entre los maestros más influyentes se encuentran los Cuatro Grandes Maestros de la dinastía Yuan: Huang Gongwang (1269‑1354), Wu Zhen (1280‑1354), Ni Zan (1301‑1374) y Wang Meng (1308‑1385).
Caligrafía
La caligrafía gozó de gran prestigio. Zhao Mengfu (1254‑1322), reconocido pintor, calígrafo y funcionario, impulsó la recuperación de los estilos clásicos, especialmente los de la dinastía Jin, fomentando una nueva apreciación por la elegancia formal.
Drama
El teatro alcanzó su edad de oro con el auge del zaju, una forma de drama musical compuesta por varios actos y cantos. Autores como Guan Hanqing, Bai Pu, Ma Zhiyuan y Wang Shifu crearon obras que abordaban sátiras sociales, acontecimientos históricos y pasiones románticas.
Música
La música se enriqueció al combinar instrumentos tradicionales chinos, como el pipa y el guqin, con sonidos traídos por diversos grupos étnicos de Asia Central y el Oriente Medio. El emperador estableció la Oficina Nacional de Música, encargada de promover y desarrollar la práctica musical en la corte.