El Wasan: matemáticas japonesas en el aislamiento
Aunque el país se encontraba bajo la política de sakoku, el aislamiento no impidió que la ciencia matemática alcanzara niveles de excelencia comparable con los de Europa. Desde el siglo VII, los emisarios que viajaban a China y Corea introdujeron la aritmética básica, la tabla de multiplicar y el teorema de los tres cuadrados.
Con el tiempo, esas ideas se adaptaron y dieron origen a una tradición propia conocida como Wasan. El desarrollo más notable tuvo lugar durante el período Edo (1603‑1868).
Seki Takakazu y el auge del Wasan
El matemático Seki Takakazu (1642‑1708) es considerado el padre del Wasan moderno. Sus aportaciones impulsaron la creación de numerosos tratados y fomentaron la enseñanza de la matemática en las escuelas populares llamadas terakoya. Antes de Seki, obras como el Jinkōki de Mitsuyoshi Yoshida (1627) enseñaban el uso del ábaco y los cálculos con cuerdas, sentando las bases para generaciones posteriores.
Problemas clásicos del Wasan
Uno de los ejercicios más conocidos es el llamado problema de la grulla y la tortuga (tsurukame), que pregunta: “Si hay 35 animales en total y 94 patas, ¿cuántas grullas y cuántas tortugas hay?”. Este tipo de razonamiento se enseña todavía en los juku (escuelas de refuerzo) para preparar los exámenes de ingreso a la secundaria.
Otros acertijos típicos incluyen:
- “¿A qué distancia se encontrarán dos viajeros que parten simultáneamente de los puntos A y B con velocidades diferentes?”
- “Dos parejas de ratones engendran 10 crías; el mes siguiente cada pareja, incluidas las nuevas, produce 10 crías más. ¿Cuántos ratones habrá al cabo de un año?”
Cálculo del número π
En 1663, el estudioso Shigekiyo Muramatsu publicó el tratado Sanso, donde calculó π con 21 cifras decimales, superando a Isaac Newton, que había llegado solo a 14 cifras. Ese logro colocó a Japón a la vanguardia mundial en la determinación del valor de π, mucho antes de que los europeos alcanzaran cifras comparables.
Álgebra en el Wasan
Seki Takakazu también introdujo una forma primitiva de álgebra conocida como el método de “lado escrito” (hōsho). Utilizaba símbolos similares a los caracteres chinos para representar incógnitas, equivalentes a nuestras X e Y. Este método permitió resolver ecuaciones polinómicas y sentó las bases para el desarrollo posterior de la teoría de los polinomios en Japón.
Legado
El Wasan demuestra que, aun bajo una política de aislamiento, Japón cultivó una tradición matemática de nivel mundial, basada en la creatividad, la práctica y la transmisión oral y escrita. Hoy en día, la excelencia de la matemática japonesa continúa, con numerosos investigadores y premios internacionales.