Historia de Asia

La tasa de alfabetización en el periodo Edo: la más alta del mundo

Japón y su sorprendente nivel de alfabetización en la era Edo

Aunque la política de aislamiento del periodo Edo retrasó a Japón en la Revolución Industrial, el país logró ponerse al día rápidamente durante la era Meiji gracias al impulso de los soldados y a la apertura al comercio exterior, alcanzando una potencia económica comparable a la de las naciones europeas y la fuerza para ganar la Guerra Ruso‑Japonesa.

Una de las tasas de alfabetización más altas del mundo

La alfabetización se mide por la capacidad de leer, escribir y comprender caracteres. En el Japón feudal, especialmente durante el periodo Edo, la población mostró niveles de alfabetización que superaban a los de China, Corea y Rusia.

Los terakoya (escuelas populares) permitían a niños de todas las clases sociales adquirir habilidades básicas de lectura y escritura. Incluso los niños de familias pobres podían leer cartas. Al final del periodo Edo, la tasa de alfabetización se situaba entre 70 % y 90 %. Entre la clase samurái, esa cifra alcanzaba el 100 %.

Este alto nivel no era nuevo. Ya en el siglo XVI, el misionero Francisco Javier observó que la mayoría de hombres y mujeres sabían leer y escribir. Más tarde, el diplomático Luis Frois, que visitó Shimabara, quedó asombrado por la alfabetización de samuráis y comerciantes.

Además de la lectura y escritura, la población común aprendía poesía japonesa (waka, renga) y poesía china, como demuestran los registros históricos. La tasa de matrícula escolar en la segunda mitad del Edo se estimó entre 70 % y 86 %, lo que explica la elevada alfabetización.

Comparación con el resto del mundo

En contraste, en las grandes ciudades industriales del Reino Unido la alfabetización rondaba apenas el 20 %‑25 %, y la matrícula escolar era inferior al 25 %. En la clase trabajadora inglesa la alfabetización era de solo 10 %.

En Francia, aunque en 1794 se proclamó la educación primaria gratuita, la matrícula de adolescentes apenas alcanzó el 1,4 %, sin que ello provocara un aumento significativo de la alfabetización, ya que la educación estaba reservada a la élite.

Los samuráis: 100 % de alfabetización

Los samuráis, la élite política y administrativa del Japón feudal, necesitaban manejar documentos oficiales. Con la paz del periodo Edo, su formación pasó de la guerra a la cultura académica. Así, la alfabetización entre los samuráis llegó al 100 %, convirtiéndose en una de las clases más instruidas del mundo.

El sistema de escuelas de clan, las escuelas privadas y el modelo terakoya para la población general fueron pilares de este éxito. Incluso los extranjeros que negociaron la apertura del país a finales del Edo quedaron sorprendidos por el nivel educativo y la curiosidad de los japoneses.

Educación sin discriminación de género

En Japón no existía una discriminación marcada contra la educación de las mujeres; en algunas regiones, la tasa de matrícula femenina superaba a la masculina.

Conclusión

Al cierre del periodo Edo, Japón estaba mejor alfabetizado que cualquier otra nación, lo que sentó las bases para su rápido desarrollo económico tras la apertura. La alta tasa de alfabetización se convirtió en un factor clave para que el país emergiera como una potencia mundial en el siglo XX.