Introducción
El chino es la lengua más hablada del planeta, con más de mil millones de hablantes, lo que representa alrededor del 95 % de la población de China. Las minorías étnicas utilizan lenguas de otras familias, como el tibetano, mongol, lolo, miao y tai.
Como idioma dominante en Asia Oriental, el chino ha influido en el léxico y la ortografía de lenguas vecinas, aunque estas pertenecen a grupos diferentes, como el japonés, coreano y vietnamita, que forman parte del grupo altaico. Se estima que, hasta el siglo XVIII, más de la mitad de los libros publicados en el mundo estaban escritos en chino.
Características generales
El chino, el birmano y el tibetano, junto con muchas lenguas de pequeñas tribus del sudeste asiático, integran la familia sino-tibetana. A diferencia de las lenguas occidentales, estas presentan rasgos distintivos: son mayormente monosilábicas y utilizan tonos para diferenciar significados.
Lenguas y dialectos
Los dialectos del chino se agrupan en siete grandes familias (ver tabla). Las diferencias léxicas y fonéticas son comparables a las que existen entre las lenguas romances. La mayoría de los hablantes utiliza el dialecto conocido en Occidente como mandarín, que constituye la base del lenguaje vernáculo actual, el bái huà, y, a su vez, del idioma oficial: el pǔtōnghuà.
Escritura
La escritura china pertenece a una tradición milenaria y asigna un carácter único a cada palabra. Para comprender un periódico se requieren entre 2 000 y 3 000 caracteres, mientras que un diccionario supera los 40 000, ordenados tanto fonéticamente como por forma.
Los textos más antiguos conocidos datan del siglo IV a.C.; su estructura y la mayoría de los símbolos se conservan en la lengua actual. A diferencia de la mayoría de los sistemas de escritura, el chino está compuesto de ideogramas y no es fonético.
Desde 1892, el mundo angloparlante ha transcrito palabras chinas al alfabeto latino mediante el sistema fonético conocido como romanización Wade‑Giles. En 1958, la República Popular China adoptó un nuevo método, el pinyin, con 58 símbolos ortográficos. La sustitución de los ideogramas tradicionales por símbolos latinos plantea riesgos para la literatura y los documentos históricos escritos en la forma clásica.