Introducción
En la literatura china conviven dos tradiciones: la literaria, culta y oficial, y la popular o coloquial, que se remonta a más de mil años antes de la era cristiana y sigue vigente. La tradición popular empezó con poesía, pasó al teatro y la prosa romántica, y más tarde incorporó relatos históricos y cuentos populares. Durante mucho tiempo la élite intelectual la consideró inferior y no le concedió reconocimiento; solo a partir del siglo XX obtuvo la atención del mundo académico. La tradición literaria ortodoxa, de estilo refinado, se originó hace unos 2.000 años.
Periodo clásico
Corresponde al tiempo de la literatura grecorromana, con su formación entre los siglos VI y IV a.C., durante la dinastía Zhou (c. 1027‑256 a.C.). En este período aparecen los grandes filósofos Confucio, Mencio, Lao‑tsé, Zhuangzi y otros. Se consolidan los “Cinco Clásicos” confucianos y numerosos tratados filosóficos.
La obra poética más importante es el Shijing (Libro de los Odes), una antología de 305 poemas compuestos entre los siglos X y VII a.C., supuestamente seleccionados por el propio Confucio. Son versos simples y realistas que describen la vida campesina y cortesana.
El estilo aristocrático alcanza su apogeo en la poesía del Estado de Chu, cuna del poeta Qu Yuan, considerado el primer gran poeta chino.
Durante la dinastía Han (206 a.C.–220 d.C.) surgen nuevas escuelas poéticas. Aparecen los fu, poemas en prosa, y se recopilan canciones populares por Yeh‑fu en el siglo II a.C.
Los cinco clásicos incluyen además el I Ching (Libro de los cambios), el Shujing (Libro de los documentos), el Liji (Registro de los ritos) y el Chunqiu (Anales de Primavera y Otoño). Entre los textos filosóficos destacan los Analectas de Confucio, los diálogos de Mencio, el Tao‑te‑ching atribuido a Lao‑tsé y los ensayos de Zhuangzi, así como obras de Mozi, Xunzi y Han Fei‑zi. Sima Qian escribió el Shiji (Registros del gran historiador), la primera gran historia de China.
Periodo medieval
Entre los siglos III y VII d.C. China estuvo fragmentada, pero la llegada del budismo desde la India y la invención de la imprenta de madera propiciaron un florecimiento literario sin precedentes.
En tiempos de inestabilidad, muchos poetas buscaron refugio en la naturaleza. Surgieron escuelas como la del "Campo y Jardín". Entre los más destacados está Tao Qian (Tao Yuanming), cuya poesía celebra la vida sencilla y el contacto con la naturaleza.
El siglo VIII‑XII, bajo la dinastía Tang (618‑907), es considerado la edad de oro de la poesía china: se conservan más de 49 000 poemas de unos 2 200 autores. Los tres poetas más famosos son Wang Wei (poeta, filósofo y pintor), Li Bai (líder taoísta de la escuela romántica) y Du Fu (realista meticuloso), cuya obra influyó en posteriores generaciones, como la de Po Chu‑i.
Durante la dinastía Song (960‑1279) destaca Su Shi, maestro del ci (poesía lírica de forma fija), y Li Qingzhao, famosa por sus versos sobre el duelo y la melancolía. Han Yu abogó por un retorno al estilo clásico sencillo y directo. Ouyang Xiu es recordado por sus descripciones de paisajes, y Su Xun por sus ensayos de estilo clásico.
El teatro propiamente dicho se desarrolló en la época tardía del periodo medieval. Ya en la dinastía Tang existían compañías profesionales que actuaban en teatros con capacidad para miles de espectadores.
Periodo moderno
El periodo moderno se extiende desde el siglo XIII hasta la actualidad.
En el siglo XIV la narrativa popular cobra fuerza. Dos de las primeras novelas largas son Sanguozhi Yanyi (Romance de los Tres Reinos) y Shuihuzhuan (A orillas del agua). En el siglo XVIII, Cao Xueqin escribió la novela realista Hong Loumeng (Sueño de la Cámara Roja).
El siglo XVII vio la aparición de colecciones de cuentos breves; la más conocida es Jingguai (Maravillosas historias del pasado y presente), compuesta por 40 relatos.
En el siglo XX, bajo la influencia de la literatura occidental, escritores como Hu Shih iniciaron la "Renacimiento chino", promoviendo el uso del lenguaje coloquial en la literatura. Lu Xun (pseudónimo de Zhou Shuren) utilizó ensayos y relatos críticos para denunciar la sociedad tradicional y apoyar la revolución socialista.
Durante la Revolución Cultural (1966‑1976) la producción artística estuvo subordinada a la ideología del pueblo; la influencia occidental fue duramente rechazada. Desde entonces, el aumento de la libertad de expresión ha permitido un renovado interés por las ideas y formas occidentales.