Prehistoria y Edad Antigua
Según la tradición, los primeros chinos surgieron en el valle del río Huang He (Río Amarillo). Los restos arqueológicos son escasos, aunque se han encontrado fósiles de Homo erectus cerca de Pekín, datados en 460 000 años y denominados Sinanthropus pekinensis. Se reconocen dos culturas cerámicas importantes: la Yangshao (≈3950‑1700 a.C.) y la Longshan (≈2000‑1850 a.C.).

El Huang He atraviesa Gansu, cerca de Lanzhou, y es el segundo río más largo de China, con 4 667 km.
Dinastías tempranas
Según la tradición, la dinastía Xia (1994‑1766 a.C.) sería la primera dinastía hereditaria, aunque la primera con evidencia histórica es la Shang (1766‑1027 a.C.), cuya capital estuvo en Anyáng. La economía se basaba en la agricultura, la metalurgia y la artesanía; la sociedad era aristocrática y se practicaba el culto a los ancestros y a numerosos dioses.
Dinastía Zhou (1122‑256 a.C.)
Durante el Zhou la civilización china se expandió al norte. El territorio se gobernó a través de señores feudales que administraban ciudades amuralladas y sus alrededores. Con el tiempo, estos estados se volvieron cada vez más autónomos. En 770 a.C. varios estados se rebelaron y, junto a invasores nómadas, expulsaron a los Zhou de su capital, trasladándola a Luoyang. Desde el siglo VIII al III a.C. se vivió un rápido crecimiento económico y profundos cambios sociales en un contexto de constante guerra.

El río Yangtsé, con 5 470 km, es el más largo de Asia y uno de los más largos del mundo; cruza la provincia de Sichuan y sus afluentes forman la principal red fluvial del interior del país.
Período de los Estados Combatientes (481‑221 a.C.)
Tras la caída del sistema de alianzas, China entró en la época de los Estados Combatientes, marcada por la anarquía. De este caos surgieron las grandes corrientes filosóficas que moldearían la civilización china: el confucianismo (Confucio), el taoísmo (Lao‑Tsé y Chuang‑Tsé) y el legalismo, que defendía un orden basado en leyes estrictas y un poder centralizado.
Unificación bajo la dinastía Qin (221‑206 a.C.)
El rey de Qin, tras adoptar el legalismo, proclamó en 221 a.C. el primer emperador de China, Qin Shi Huang. Unificó los estados feudales, abolió la aristocracia hereditaria y dividió el territorio en provincias gobernadas por burócratas. Extendió las fronteras al sur, suroeste, noroeste y noreste, y completó la Gran Muralla. Sin embargo, los elevados impuestos, el trabajo forzado y la censura intelectual provocaron una gran rebelión que culminó con la caída de Qin.
Dinastía Han (206 a.C.‑220 d.C.)
Fundada por Liu Bang, la dinastía Han mantuvo la base administrativa de Qin, pero introdujo reformas y estableció el confucianismo como ideología oficial, incorporando otras corrientes filosóficas. El apogeo se alcanzó bajo el emperador Wu, que expandió el territorio hasta el norte de Corea, el sur de Kazajistán y la isla de Hainan. Las crisis agrarias y la corrupción condujeron al breve interludio de Wang Mang (23‑25 d.C.) y, finalmente, al colapso de la dinastía.
Periodo de los Tres Reinos y Dinastías del Norte y del Sur (220‑589)
Tras la caída de Han, China se fragmentó en los reinos de Wei, Shu y Wu, que combatieron entre sí hasta que la dinastía Jin (265‑420) logró una breve reunificación. Posteriormente, invasiones de tribus no chinas dividieron el país entre dinastías del Norte (controladas por pueblos nómadas) y del Sur (chinas). La dinastía del Norte Wei (386‑534) y la del Sur Liang fueron las más destacadas antes de la reunificación bajo Sui (581‑618).
Dinastía Tang (618‑907)
Fundada por Li Yuan, la Tang marcó una época de esplendor cultural y expansión territorial (Corea, Manchuria, Vietnam y Afganistán). Creó una administración centralizada y un código legal avanzado. Sin embargo, la rebelión de An Lushan (755) debilitó al gobierno y, a partir del siglo 9, el control central se redujo a la provincia de Shaanxi.
Dinastía Song (960‑1279)
Dividida en Song del Norte (960‑1126) y del Sur (1127‑1279), la dinastía destacó por su desarrollo económico, avances tecnológicos y una burocracia civil fuerte. La falta de poder militar la hizo vulnerable a los mongoles, que bajo Genghis Khan y Kublai Khan fundaron la dinastía Yuan (1279‑1368).
Dinastía Ming (1368‑1644)
Establecida por Zhu Yuanzhang (Hongwu), la Ming restauró la autoridad central, dividió el imperio en 15 provincias y revitalizó la cultura Tang‑Song. Reconstruyó la Gran Muralla y mantuvo relaciones tributarias con Asia oriental. En el siglo 15, el almirante Zheng He llevó expediciones hasta África. A mediados del siglo, el poder Ming decayó, lo que facilitó la conquista manchú.

Dinastía Qing (1644‑1912)
Los manchúes establecieron la última dinastía imperial, manteniendo una administración centralizada y adoptando el confucianismo, el taoísmo y el budismo. Bajo el emperador Qianlong (siglo 18) el imperio alcanzó su máxima extensión, incluyendo Mongolia, Xinjiang, Tíbet, Corea y partes de Rusia. A finales del siglo 18 y XIX, la corrupción, las guerras del opio y las rebeliones (Taiping, Boxer) debilitaron al régimen, que finalmente cayó en 1912.
República de China (1912‑1949)
Tras la revolución de 1911, Sun Yat‑sen proclamó la República. Sin embargo, el país quedó fragmentado entre caudillos militares, la guerra contra Japón (1937‑1945) y la lucha interna entre nacionalistas (Kuomintang) y comunistas. En 1949, los comunistas vencieron y el gobierno nacionalista se refugió en Taiwán.
República Popular China (1949‑actualidad)
Fundada el 1 de octubre de 1949 bajo Mao Zedong, la nueva China adoptó el socialismo marxista‑leninista. Las primeras décadas incluyeron la reforma agraria, el Gran Salto Adelante (1958‑1962) y la Revolución Cultural (1966‑1976), que provocaron graves crisis económicas y sociales. Tras la muerte de Mao, Deng Xiaoping impulsó reformas de mercado y apertura al exterior (1978‑1992), convirtiendo a China en una potencia económica global.
En las últimas décadas, China ha experimentado un rápido crecimiento del PIB, la construcción de la presa de las Tres Gargantas y una mayor participación en organismos internacionales.
Civilización china
La historia de China abarca más de cinco mil años, marcados por innovaciones en escritura, metalurgia, filosofía, arte y tecnología, que han influido profundamente en la cultura mundial.
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