Introducción
El arte y la arquitectura de China, desde la Edad de Piedra hasta el siglo XX, representan los logros más significativos de la civilización más antigua del mundo. El principio fundamental de la cultura china es el equilibrio armonioso; por ello su arte combina sutilmente tradiciones e innovaciones, ideas autóctonas y foráneas, y representaciones seculares y religiosas.
Desarrollo histórico
Los emperadores chinos fueron los primeros y más constantes mecenas del arte. Muchos artistas y arquitectos trabajaban como funcionarios del Estado, al servicio de la corte. En contraste, los artistas aficionados, a menudo oficiales jubilados o exiliados, podían crear sin las limitaciones imperiales, aportando un individualismo que se apartaba de los estilos oficiales. Cada cambio dinástico influía profundamente en el arte, aunque siempre se buscaba preservar la tradición. Los nuevos gobernantes, especialmente al fundar una dinastía, trataban de legitimar su poder retomando los logros artísticos de sus predecesores. Asimismo, la corte incorporó corrientes de la India y el Oriente Medio, integrándolas al ya existente tejido cultural chino.
Dinastía Shang (c. 1480‑1050 a.C.)
La civilización Shang surgió directamente de los desarrollos del Neolítico (4000‑2000 a.C.). Con la agricultura y la domesticación de animales, las comunidades se asentaron y aparecieron los primeros ritos funerarios. Los objetos cotidianos se enterraban con los difuntos, lo que ha permitido su conservación. Las tumbas neolíticas revelaron una gran variedad de cerámica pintada, urnas funerarias y cuencos de arcilla negra pulida.
En 1975, arqueólogos chinos descubrieron en Anyang la tumba de la esposa favorita de un rey Shang, hallando más de 400 vasos y armas de bronce, así como 600 piezas de jade y piedra. La alta calidad artística de estos objetos, con figuras de animales y aves talladas, evidencia el desarrollo del arte en la primera dinastía china.
Dinastía Zhou (c. 1027‑256 a.C.)
Los Zhou, tribu vecina, conquistaron Anyang en 1027 a.C. y establecieron su dinastía. El arte de la época Zhou oriental muestra la diversidad y calidad técnica característica de la historia del arte chino. En sus tumbas se encontraron las pinturas sobre seda más antiguas, tallados en madera, lacas y cerámicas vidriadas, que reflejan nuevos desarrollos técnicos y estilos artísticos.
Dinastías Qin, Han y las Seis Dinastías
La breve dinastía Qin (221‑206 a.C.) consolidó el poder bajo el emperador Qin Shi Huang, cuyo nombre dio origen a “China”. Tras su muerte, fue enterrado en una enorme tumba en la provincia de Shanxi, donde se descubrieron más de 6 000 figuras de terracota, incluidos soldados, caballos y oficiales, pintados originalmente con colores vivos que con el tiempo se desvanecieron.
Durante la dinastía Han (206 a.C.‑220 d.C.) floreció la pintura, con temas del más allá y leyendas heroicas, y aparecieron los primeros intentos de representar el paisaje. La riqueza de la corte no impidió su caída en 220 d.C.

Vaso de la dinastía Han, con madera lacada en negro y rojo por fuera y rojo con acentos negros y dorados por dentro. Probablemente formó parte de los ajuares funerarios.
El período de las Seis Dinastías (220‑589 d.C.) estuvo marcado por la influencia del confucianismo, el taoísmo y, sobre todo, del budismo, que llegó desde la India. Aparecieron los primeros ejemplos de arte budista chino y se desarrolló la pagoda de madera basada en el stupa indio. También se avanzó en la cerámica, con los vasos Yue‑yao de gres verde vidriado, exportados hasta Filipinas y Egipto.
Dinastía Tang (618‑907)
Considerada la Edad de Oro de China, la dinastía Tang vivió una gran prosperidad económica que impulsó la pintura, la cerámica, la música, la poesía y la metalurgia. El budismo siguió influyendo, pero el paisaje profano dominó la pintura. Destacan los pintores Wang Wei, creador del paisaje monocromático, y Li Sixun con su estilo monumental.
La cerámica tang introdujo la porcelana, gracias a una técnica del sur de China que permitía cocer una sustancia blanca y fina. Los intercambios con el Oriente Medio enriquecieron la metalurgia y la alfarería, incorporando formas y decoraciones persas.
Dinastía Song (960‑1279)
Tras la caída de los Tang, los Song enfrentaron invasiones y mantuvieron un poder más limitado. Sin embargo, la pintura alcanzó su apogeo, con academias reales y estilos variados. Pintores como Li Cheng y Fan Kuan crearon panoramas monumentales de montañas y cascadas. En el siglo XII surgió la escuela Ma‑Xia, encabezada por Ma Yuan y Xia Gui, que utilizó sombras para sugerir la masa terrestre y lograr una atmósfera etérea.
La cerámica Song igualó la variedad de la pintura paisajista, y la arquitectura mostró techos curvos que alcanzaron su cenit, con estructuras más esbeltas y elegantes.
Dinastía Yuan (1279‑1368)
La conquista mongola introdujo cambios en la pintura y la escultura. Los artistas, a menudo descontentos con la corte, se volvieron más independientes. Surgió la escuela de los “cuatro grandes maestros” (Huang Gongwang, Ni Zan, Wu Zhen y Wang Meng), cuyo estilo se caracterizó por trazos más seguros y una representación dramática de rocas y árboles.
Los mongoles perfeccionaron la porcelana, creando piezas decoradas con esmaltes aplicados antes de la vitrificación, y ampliaron la arquitectura, construyendo estructuras en Beijing que superaban en tamaño a las posteriores de la dinastía Ming.

Pintura de Ma Yuan (siglo XIII), uno de los más importantes pintores de la dinastía Song del Norte, conocido como “Ma del rincón” porque sus obras ocupan solo una esquina del lienzo, dejando el resto vacío.
Dinastía Ming (1368‑1644)
Tras la caída mongola, el Ming fundó una nueva academia real de pintura, centrada en flores, aves y paisajes. Artistas como Shen Zhou y Wen Zhengming destacaron por sus pinceladas precisas y su temática cotidiana o de gran sencillez.
El Ming es famoso por sus artes decorativas, especialmente la porcelana azul y blanca, lograda al aplicar esmalte después de la vitrificación y volver a cocer la pieza, lo que permitió una gama infinita de colores brillantes.
Dinastía Qing (1644‑1912)
Los manchúes del Qing adoptaron y adaptaron las tradiciones de dinastías anteriores. La academia real continuó, aunque la calidad se limitó a imitaciones de los estilos Song. El monje budista Kun Can trabajó al estilo zen del sur del Song.
En las artes decorativas se perfeccionó el esmaltado y se destacó la talla de jade, la laca y el trabajo con cristal soplado. La arquitectura Qing mantuvo la simetría masiva de los palacios de Beijing, con techos dorados, acentos rojos y escaleras de mármol blanco.

En la imagen, un canal cruza una casa de té (izquierda) en el antiguo barrio de la ciudad.
Shanghai y la modernidad
Shanghai surgió hace aproximadamente 5 000 años como una pequeña aldea pesquera y, a partir del siglo XVII, se convirtió en el principal puerto de China. Hoy es la ciudad más poblada del país, con una extensa red de canales que facilitan el transporte interno.
Arte chino en los siglos XIX‑XX
El nacionalismo y la caída del Qing en 1911 llevaron a la creación de la República de China, bajo Sun Yat‑sen. Los artistas estudiaron en Japón y Europa, incorporando colores audaces, perspectiva y tendencias abstractas. Las artes decorativas, sin embargo, mantuvieron estilos tradicionales para el consumo interno y la exportación.
Con la fundación de la República Popular en 1949, bajo Mao Zedong, el arte recibió un fuerte contenido político, glorificando la reconstrucción socialista. Tras la muerte de Mao en 1976, el arte chino se volvió menos politizado, abriendo paso a nuevas valoraciones dentro de su tradición histórica.
Civilización china
El arte y la arquitectura chinos constituyen una herencia milenaria que combina equilibrio, innovación y una profunda conexión entre lo secular y lo sagrado.