Historia y construcción
Considerada una de las principales atracciones turísticas de China, la Ciudad Prohibida es una obra maestra de la arquitectura imperial. Su edificación se inició bajo el mandato del emperador Yongle, tercer soberano de la dinastía Ming, y se completó tras catorce años de obra. El recinto abarca unos 720 000 m², albergando a la familia imperial, cientos de sirvientes, concubinas, herederos y eunucos.
Seguridad y acceso
El nombre “Ciudad Prohibida” proviene del riguroso sistema de vigilancia que controlaba la entrada y salida del complejo. La mayoría de los empleados vivían dentro del palacio sin nunca cruzar sus muros. La puerta sur era una de las vías principales; solo el emperador, sus consejeros más cercanos y algunos oficiales militares podían transitar por ella. Un muro de 3,4 km de longitud y 10 m de altura rodeaba la ciudad, complementado por una fosa de 6 m de profundidad que impedía invasiones.
Jardín Imperial y culto a Xuan Wu
El extenso Jardín Imperial ofrecía a la familia real un espacio para meditar, jugar al ajedrez o disfrutar de un buen té. En su centro se encontraba el Salón de la Paz Imperial, un templo dedicado a la diosa Xuan Wu, protectora de las aguas. La devoción a Xuan Wu surgió como respuesta a los frecuentes incendios que asolaban la ciudad, alimentados por su construcción mayoritariamente de madera y, en algunos casos, por actos de sabotaje de constructores que buscaban lucrarse.
Feng Shui y simbolismo
Todo el decorado se inspiró en el feng shui, buscando atraer energías positivas mediante la disposición de edificios y objetos. La superstición marcó la arquitectura: la mayoría de los techos eran de color amarillo, símbolo de poder imperial y prosperidad, y las figuras animales distinguían la jerarquía de las construcciones.
Declive y transformación en museo
Durante cinco siglos la Ciudad Prohibida fue el máximo símbolo de la supremacía y estabilidad política del régimen monárquico. Desde 1420 hasta 1911, veinticuatro emperadores gobernaron China desde sus muros. La revolución republicana de 1911 expulsó al último monarca, Puyi. En 1925, el complejo se convirtió en el Palacio Museo y, por primera vez, abrió sus puertas al público.