El incidente de Honnoji (1582) marcó el asesinato de Oda Nobunaga a manos de su vasallo Akechi Mitsuhide. Tras la muerte de Nobunaga, el clan se dividió entre Shibata Katsuie y Hashiba (Toyotomi) Hideyoshi, desencadenando la Batalla de Shizugatake. Hideyoshi salió victorioso y sus jóvenes vasallos brillaron en el campo.
Los "Siete Lanzas de Shizugatake"
Los siete guerreros que demostraron mayor valentía en esa contienda fueron conocidos como “Siete Lanzas de Shizugatake”. Entre ellos se encontraba el mayor, Yasuharu Wakisaka, cuya vida vamos a repasar.
Orígenes y primeros pasos
1554: Nace en la provincia de Omi (actual Shiga) como hijo mayor de Wakisaka Omi no Kuni. Su familia tomó el nombre del territorio que controlaba.
A los veinte años sirve al señor Azai Nagamasa. Cuando, en 1573, Oda Nobunaga destruye al clan Azai, Wakisaka pasa a ser vasallo de Oda y, posteriormente, de Akechi Mitsuhide.
El vínculo familiar era complejo: la hermana de Nobunaga estaba casada con Azai Nagamasa, y la hermana de Nagamasa se convirtió en esposa de Tokugawa Hidetada, futuro segundo shogun.
La empuñadura de visón que le regaló el “Akaoni”

A los 22 años, bajo órdenes de Akechi, Wakisaka lidera la conquista de la provincia de Tanba (hoy Hyogo). En la campaña se enfrenta al temido Naomasa Akai, apodado “Akaoni” o “Demonio Rojo de Tanba”. Tras la muerte súbita de Akai en 1575, el joven guerrero recibe como regalo una elegante empuñadura de piel de visón, conocida como Yarisaya. Esta pieza se convirtió en el distintivo del clan Wakisaka y, según la tradición, también se usó como señal de caballería.
El legado del visón en el periodo Edo
En la segunda mitad del periodo Edo, el décimo descendiente Wakisaka Yasutomo alcanzó el cargo de Rōjū bajo el shogunato Tokugawa. La familia, ahora tozama daimyō, mantuvo una estrecha relación con los Tokugawa. Su pariente Wakisaka Yasutoshi se desempeñó como Jisha‑bugyō (magistrado de templos y santuarios), resolviendo numerosos casos con rigor. Tras un breve retiro por escándalo personal, fue reincorporado 16 años después, y su regreso fue recordado por la aparición de la famosa empuñadura de visón.
Servicio bajo Toyotomi Hideyoshi

En sus primeros veinte, Wakisaka ya servía a Hideyoshi, no a Mitsuhide. En 1578, durante el asalto al castillo de Miki en la provincia de Harima, recibió un distintivo escudo de armas llamado “anillo de diferencia”, acompañado de un horo (una especie de vela inflable que se colocaba en la espalda para desviar flechas). Este símbolo lo acompañó durante toda su carrera.
Uno de los Siete Lanzas de Shizugatake
Tras el suicidio de Oda Nobunaga en 1582, la Batalla de Shizugatake (1583) enfrentó a los partidarios de Hashiba Hideyoshi contra los de Shibata Katsuie. Wakisaka, proveniente de la provincia de Yamashiro (actual sur de Kioto) y titular de 3.000 koku, destacó y fue nombrado entre los “Siete Lanzas”, junto a Fukushima Masanori, Kato Kiyomasa y otros.
Posteriormente participó en la Batalla de Komaki‑Nagakute, la Conquista de Kyushu, el Asedio de Odawara y la Campaña coreana bajo el mando de Hideyoshi.
De la Guerra de los Siete Reinos a Sekigahara
El dilema de Sekigahara
Con la muerte de Hideyoshi, el poder pasó a Tokugawa Ieyasu. En 1600, en la decisiva Batalla de Sekigahara, Wakisaka estaba cercano a Ieyasu y inicialmente se alineó con el Ejército del Este. Sin embargo, por circunstancias en Osaka, terminó bajo el mando del Mitsunari Ishida y del Hideaki Kobayakawa. Cuando Kobayakawa cambió de bando al Este, Wakisaka y tres generales más lo siguieron.
Su cambio de lealtad no se consideró traición, sino una decisión estratégica para preservar su dominio. Otros que cambiaron de bando fueron castigados con la confiscación de sus tierras.
Los últimos años
En 1609, a los 54 años, recibió el dominio de Iyo Ozu (53.500 koku, actual Ehime). Cinco años después luchó del lado Tokugawa en el Asedio de Osaka. Murió en 1626 a los 73 años.
Al quedar sin herederos directos, la familia fue adoptada por Hotta Masamori, manteniéndose cercana al shogunato hasta la Restauración Meiji.
Conclusión
Yasuharu Wakisaka, aunque menos famoso que Fukushima Masanori o Katō Kiyomasa, ejemplifica la figura del samurái que tomó decisiones cruciales sin vacilar. Su vida, desde los campos de Shizugatake hasta los salones del shogunato Tokugawa, nos muestra una ruta de lealtad, adaptación y éxito.