China
China fue la nación que más sufrió bajo la ofensiva japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. El conflicto se prolongó casi quince años, iniciándose con la invasión japonesa de Manchuria en 1931. Tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, Japón intensificó sus operaciones en territorio chino, ocupando ciudades importantes y cometiendo innumerables atrocidades contra la población civil. Se estima que unas 20 millones de chinos murieron, convirtiéndolo en uno de los episodios más mortíferos de la historia.
Países del Sudeste Asiático
Varios países del Sudeste Asiático también fueron gravemente afectados por la expansión japonesa. Japón ocupó Malasia, Indonesia, Singapur y Filipinas, entre otros, provocando masivas pérdidas humanas, destrucción de infraestructuras, explotación de recursos naturales y trabajos forzados.
Australia y Nueva Zelanda
Australia y Nueva Zelanda sintieron el impacto de la ofensiva japonesa. Japón lanzó bombardeos aéreos contra ambos países e intentó invadir Australia, pero la operación fracasó gracias a la acción conjunta de las fuerzas aliadas.
Estados Unidos
Aunque Japón no ocupó territorio estadounidense, la guerra le dejó una profunda huella. El ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 provocó enormes pérdidas y desencadenó la entrada de EE. UU. en el conflicto. A partir de entonces, Estados Unidos libró una serie de batallas en el Pacífico, culminando con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.