1. Motivos económicos
El deseo de acceder directamente a los productos exóticos de Asia —especias, seda, piedras preciosas y metales preciosos—, cuya demanda era enorme en Europa y cuyos precios eran muy altos.
Reducir los costos del comercio por la Ruta de la Seda terrestre, que resultaba caro, lento y dependía de numerosos intermediarios.
2. Motivos religiosos
El impulso de las Cruzadas fomentó el afán de difundir el cristianismo y convertir a pueblos de otras confesiones. Llegar a Asia significaba adentrarse en territorios no cristianos, ampliando las oportunidades misioneras y, en algunos casos, buscando alianzas con gobernantes locales.
3. Motivos políticos y de prestigio nacional
Explorar y reclamar nuevas tierras otorgaba gloria, honor y prestigio a las naciones. Demostraba su poder, riqueza y avance tecnológico, aumentando su influencia y competitividad en la escena mundial.