Política de neutralidad
Al estallar la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson defendió una política de neutralidad. Su objetivo era mantener a Estados Unidos al margen del conflicto, con la esperanza de que el país pudiera actuar como mediador entre las naciones beligerantes. Esta postura reflejaba el sentir mayoritario de la población, que consideraba que América debía evitar involucrarse en guerras extranjeras.