Contexto y causas
La Revolución Iraní, también llamada Revolución Islámica, comprende los acontecimientos entre 1977 y 1979, cuando distintos grupos sociales —liberales, izquierdas, monárquicos e islamistas— se unieron contra el gobierno autoritario del Sha Mohammad Reza Pahlavi. El movimiento culminó con la caída del Sha y el establecimiento de la República Islámica bajo el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeiní.
Levantamiento de 1977
Viernes Sangriento (8 de septiembre de 1978)
Una represión brutal de la policía y el ejército provocó la muerte de cientos de manifestantes que conmemoraban pacíficamente a los mártires anti‑Sha.
Levantamientos de 1978
- Las sublevaciones en Tabriz, Shiraz e Isfahán siguieron al Viernes Sangriento, aumentando el número de víctimas y la tensión política.
- Huelga general en las refinerías de petróleo (del 1 al 7 de diciembre). La actividad económica se paralizó casi por completo, las exportaciones de petróleo colapsaron y el régimen recibió un golpe crítico.
Revolución de 1979 y el regreso de Khomeini
- 7 de enero: protestas masivas a favor de Jomeiní.
- El ayatolá llegó desde París mientras las calles se llenaban de multitudes.
- El general Abbas Gharabaghi declaró la neutralidad del ejército; la Fuerza Aérea también se alineó con Jomeiní.
- El Sha impuso toque de queda, pero la medida resultó ineficaz y se retiró.
- 11 de febrero, 21:43: la radio nacional anunció oficialmente la victoria: “El Sha huyó… las fuerzas revolucionarias ocupan todos los centros sensibles y militares”.
- 12 de febrero: Jomeiní regresó a Teherán desde París a bordo de un vuelo de Air France, acompañado de 151 personas.
Consecuencias
El éxito de la revolución se debió a la combinación de levantamientos populares, huelgas, la neutralidad militar y la partida del Sha. Permitió que el ayatolá Jomeiní asumiera el poder y transformara Irán en una República Islámica que combina gobierno religioso con una forma de representación política.