En la década de 1760, bajo el reinado del emperador Qianlong, el gobierno chino adoptó una serie de políticas para controlar el comercio exterior y restringir la presencia europea en el país.
1. Sistema de Cantón
Se estableció el Sistema de Cantón, que confinó todo el comercio exterior al puerto de Cantón (actual Guangzhou). Esta medida permitía al Estado supervisar de cerca a los mercaderes europeos y sus actividades.
2. Restricción de mercancías
China reguló estrictamente los bienes que podían intercambiarse. El intercambio se basaba principalmente en plata a cambio de productos chinos como té, seda y porcelana, limitando la diversidad de mercancías europeas.
3. Sistema del Co‑Hong
Se creó el monopolio del Co‑Hong, formado por trece casas de comerciantes chinos autorizados para todas las transacciones con extranjeros. Los europeos debían negociar exclusivamente a través de estos intermediarios.
4. Contacto limitado
Se prohibió el contacto directo entre los comerciantes europeos y la población local. Los extranjeros estaban confinados a áreas designadas dentro de Cantón y su interacción con los chinos era mínima.
5. Movimiento restringido
Los comerciantes europeos no podían desplazarse libremente por el interior del país. Debían permanecer en Cantón y cumplir rigurosas normas sobre su movilidad y actividades.
6. Presión diplomática
El gobierno chino ejercía presión diplomática para evitar que las naciones europeas exigieran concesiones comerciales. Se enfatizaba la soberanía y la superioridad cultural china, rechazando la creación de misiones diplomáticas permanentes.
Estas políticas buscaban preservar la autonomía económica y política de China, así como sus tradiciones culturales, pero generaron tensiones crecientes que desembocaron en los Guerras del Opio del siglo XIX, obligando finalmente a China a abrirse más al comercio y la influencia extranjera.