Historia de América del Norte

El médico español condecorado por EE. UU. en la guerra de Vietnam

En los primeros años de la guerra de Vietnam, el Ejército de EE. UU. estaba convencido de la necesidad del conflicto y mostraba unidad y disciplina. A medida que la guerra se prolongaba, la moral y la disciplina se fueron deteriorando, al igual que la opinión pública estadounidense, cada vez más impactada por las imágenes transmitidas por los medios.

Solicitud de apoyo a España

El presidente Lyndon B. Johnson había esperado una “caminata militar” que se transformó en un infierno. Para reforzar el esfuerzo, pidió ayuda a varios países occidentales, entre ellos España, cuyo dictador Francisco Franco era visto como un firme anticomunista.

[…] En esta situación debo expresar mi profunda convicción de que las perspectivas de paz en Vietnam aumentarán en la medida que los esfuerzos de los Estados Unidos cuenten con el apoyo y la colaboración de otras naciones que comparten nuestros propósitos y preocupaciones. […] Le pido que considere seriamente incrementar dicha asistencia, demostrando al mundo la solidaridad internacional contra la agresión en Vietnam y la búsqueda de la paz en ese país.

Respuesta de Franco

Mi querido presidente Johnson:
Le agradezco mucho el sincero juicio que me envía sobre la situación en el sur de Vietnam y los esfuerzos políticos y diplomáticos que, paralelamente a los militares, Estados Unidos está desarrollando para allanar el camino a una solución pacífica. Comprendo sus responsabilidades como nación líder y comparto su interés y preocupación, con la que los españoles nos sentimos solidarios en todo momento. También entiendo que un abandono militar de Vietnam por parte de EE. UU. afectaría al sistema de seguridad del mundo libre.

Mi experiencia militar y política me permite apreciar las grandes dificultades del empeño que usted asume: la guerra de guerrillas en la selva otorga ventajas a los elementos subversivos indígenas que, con muy pocas tropas, pueden mantener a raya contingentes mucho mayores; las armas más poderosas pierden efectividad ante la dispersión de los objetivos; no existen puntos vitales que destruir para que la guerra concluya; las comunicaciones son precarias y su custodia requiere considerables fuerzas. La guerra en la selva es una aventura interminable.

[…] Entiendo que el problema es muy complejo y que está presidido por el interés estadounidense de defender a las naciones del sudeste asiático de la amenaza comunista; pero, al ser eminentemente político, no solo por la fuerza de armas podrá desaparecer esa amenaza. Observando los hechos desde Europa, podemos equivocarnos, pero conservamos la esperanza de que todo se pueda resolver, pues en el fondo los principales actores aspiran a lo mismo: EE. UU. que el comunismo chino no invada el sudeste asiático; los estados del sudeste asiático que mantengan a China lo más alejado posible de sus fronteras; Rusia, como futuro rival de China, que ésta no se expanda; y Ho Chi Minh, que unifique Vietnam en un estado fuerte sin que China lo absorba.

No conozco a Ho Chi Minh, pero por su historia y sus esfuerzos para expulsar a los japoneses, luego a los chinos y después a los franceses, le debemos reconocer el carácter de patriota que no puede permanecer indiferente ante la aniquilación de su país. Más allá de su reputación como duro adversario, podría ser el hombre que Vietnam necesita en este momento. En el interés superior de salvar al pueblo vietnamita y al de Sudeste Asiático, creo que vale la pena que todos sacrifiquen algo.

Quise, mi querido presidente, hacerle llegar estas reflexiones confidenciales en el lenguaje directo de la amistad. Aunque sé que muchas coinciden con su sentir, expongo lealmente mi juicio con el propósito de contribuir al mejor servicio de la paz y al futuro de los pueblos asiáticos.

Su buen amigo,
Francisco Franco
Jefe del Estado Español

El contingente médico español

Aunque Franco rechazó la ayuda militar y cuestionó el conflicto, decidió enviar un equipo del Cuerpo de Salud Militar compuesto por doce profesionales. En septiembre de 1966 se instalaron en Go Công, a 60 km de Saigón, en un hospital de 200 camas. Junto a personal vietnamita, atendieron a soldados estadounidenses, vietnamitas, civiles y, en ocasiones, a miembros del Vietcong, sin discriminar a nadie.

El equipo vivía en una residencia cercana a un cuartel, lo que lo exponía a ataques esporádicos. En una de esas ocasiones, el capitán de medicina Merlos Saldaña demostró un valor extraordinario.

Durante una noche en la que el Vietcong bombardeó el cuartel con morteros, los paramédicos españoles se refugiaron y escucharon los gritos y lamentos que provenían del edificio. El capitán Saldaña cruzó bajo fuego cruzado, tomó un botiquín y corrió hacia el origen de los gritos. Encontró a un sargento estadounidense herido; pese a los bombardeos continuos, lo trasladó a un lugar seguro y lo estabilizó durante todo el día. Al terminar, regresó al hospital para seguir atendiendo a los heridos. Por su heroísmo, Estados Unidos le concedió una medalla al mérito militar.

El médico español condecorado por EE. UU. en la guerra de Vietnam

Miembros del Cuerpo de Salud Militar frente al hospital

Reconocimientos y legado

Durante casi cinco años, cerca de un centenar de voluntarios españoles sirvieron en el hospital en turnos de doce, sin recibir reconocimiento oficial por parte del Gobierno español. Las autoridades de Go Công honraron la labor española dedicando un puente al país, conocido como el Puente de España.

El médico español condecorado por EE. UU. en la guerra de Vietnam

Puente de España

Fuentes

Asociación de Militares Españoles (AME), El Mundo, médicos de Franco.