Tras la independencia de México en 1821, la nueva nación tomó el control de la Alta California, aplicando una serie de políticas que marcaron la región hasta su cesión a Estados Unidos en 1848.
1. Continuidad del legado colonial español
Durante los primeros años, México mantuvo gran parte de la organización sociopolítica establecida por los españoles, conservando la estructura administrativa y la autoridad eclesiástica sobre la población.
2. Secularización de las misiones (1833)
En 1833 el Congreso mexicano aprobó la Ley de Secularización, que transfirió la propiedad de las misiones franciscanas al Estado y a particulares. Este proceso provocó el declive del sistema misional y abrió grandes extensiones de tierra a la colonización privada.
3. Concesión de tierras y el sistema de ranchos
El gobierno mexicano otorgó extensas parcelas a particulares, conocidos como rancheros, bajo el llamado "sistema de ranchos". Estas tierras incluían vastas áreas del actual norte de California y favorecieron la expansión de la ganadería.
4. Fomento de la inmigración
Se incentivó la llegada de colonos extranjeros, especialmente de Estados Unidos y Europa, mediante concesiones de tierras y exenciones fiscales. Este flujo migratorio diversificó la población y sentó las bases de la futura multiculturalidad californiana.
5. Conflictos y tensiones
El reparto de tierras, las diferencias culturales y las ambiciones políticas generaron fricciones entre los pueblos indígenas, autoridades mexicanas y colonos estadounidenses. Surgieron revueltas locales y disputas que desestabilizaron la región.
6. Guerra México‑Estados Unidos y el Tratado de Guadalupe Hidalgo
En 1846 estalló la Guerra México‑Estados Unidos. Tras la derrota mexicana, el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) cedió oficialmente California a Estados Unidos, poniendo fin al dominio mexicano.
Así, el breve periodo mexicano dejó una huella duradera en la configuración territorial, económica y cultural de California.