Según un estudio realizado por Microsoft Canada, la capacidad de atención promedio de estadounidenses y canadienses se situó en 12 segundos en 2022, lo que supone una reducción de 2 segundos respecto a 2013.
Los investigadores atribuyen este descenso al uso creciente de dispositivos digitales y a la necesidad de procesar información de forma cada vez más rápida.
Una capacidad de atención más corta puede afectar la concentración, la retención de información y, en consecuencia, actividades como el aprendizaje, la resolución de problemas y la toma de decisiones.