Contaminación: el principal aspecto negativo
La Revolución Industrial impulsó el uso masivo de combustibles fósiles para alimentar fábricas y máquinas. La quema de carbón y petróleo liberó grandes cantidades de gases nocivos, como dióxido de azufre y partículas finas, que deterioraron la calidad del aire.
El rápido crecimiento de las ciudades y la expansión del sector manufacturero generaron enormes volúmenes de aguas residuales y desechos sólidos. Estos contaminantes se vertieron sin tratamiento a ríos y corrientes, afectando la vida acuática y la salud pública.
Además, la introducción de nuevos procesos químicos y materiales industriales provocó la liberación de sustancias peligrosas al medio ambiente, aumentando la contaminación del suelo y del agua.