Varias iniciativas intentaron impedir la Guerra Civil de EE. UU. (1861‑1865), cuyo origen principal fue la esclavitud y los derechos de los estados. A continuación se presentan los esfuerzos más destacados.
1. Compromiso de 1850
El Congreso aprobó este paquete para calmar la tensión sobre la expansión de la esclavitud en los territorios recién adquiridos. Incluía la admisión de California como estado libre, la creación de los territorios de Utah y Nuevo México sin definir su régimen esclavista, la prohibición del comercio de esclavos en Washington D.C. y la controvertida Ley de Esclavos Fugitivos. Lejos de lograr una paz duradera, el compromiso avivó aún más el enfrentamiento entre Norte y Sur.
2. Ley Kansas‑Nebraska (1854)
Esta norma anuló el Compromiso de Misuri de 1820 y dejó que los colonos de Kansas y Nebraska decidieran, mediante soberanía popular, si permitirían la esclavitud. El resultado fue un aumento de la violencia fronteriza y el surgimiento del Partido Republicano antiesclavista.
3. Caso Dred Scott vs. Sandford (1857)
La Corte Suprema dictaminó que los esclavos no eran ciudadanos estadounidenses y, por tanto, no podían presentar demandas en tribunales federales. La decisión anuló cualquier esperanza de derechos legales para los afroamericanos y agudizó la polémica sobre la esclavitud.
4. Debates Lincoln‑Douglas (1858)
Durante la contienda por el Senado de Illinois, Abraham Lincoln y Stephen Douglas sostuvieron siete debates sobre esclavitud, soberanía popular y la supervivencia de la Unión. Aunque Lincoln perdió la elección, sus argumentos antiesclavistas moderados captaron la atención nacional y moldearon la opinión pública.
5. Incursión de John Brown (1859)
El abolicionista John Brown intentó asaltar el arsenal federal de Harpers Ferry, Virginia, con la intención de armar a los esclavos y provocar una rebelión. El fracaso del asalto intensificó los temores sureños de una insurrección y aumentó la polarización.
En definitiva, pese a estos intentos, las profundas divisiones sobre la esclavitud y los derechos estatales resultaron insalvables, desencadenando la Guerra Civil en 1861.