Estados Unidos decidió abandonar la neutralidad y participar en la Primera Guerra Mundial por una combinación de factores políticos, económicos y diplomáticos.
Campaña de los submarinos alemanes
Desde 1915 Alemania empleó sus U‑boat para hundir sin previo aviso barcos de pasajeros y mercantes en el Atlántico Norte. La pérdida de vidas estadounidenses y los daños al comercio fueron percibidos como un ataque directo al país, generando gran indignación.
Telegrama Zimmermann
En enero de 1917 el servicio de inteligencia británico interceptó y descifró un mensaje enviado por Berlín a México. Alemania proponía una alianza contra EE. UU., ofreciendo ayudar a México a recuperar los territorios perdidos en la guerra mexicano‑estadounidense. La publicación del telegrama reveló la hostilidad alemana y avivó el apoyo interno a la guerra.
Revolución rusa
El derrocamiento del zar en marzo de 1917 y la instauración de un gobierno provisional despertaron el idealismo de muchos estadounidenses, que veían en la guerra una oportunidad para defender y difundir la democracia.
Hundimiento del Lusitania
El 7 de mayo de 1915 el submarino alemán torpedeó al transatlántico británico Lusitania, que transportaba también pasajeros estadounidenses. Murieron 1 198 personas, entre ellas 128 ciudadanos de EE. UU., lo que provocó una fuerte ola de protesta y erosionó la postura neutral.
Propaganda y opinión pública
El gobierno y los medios de comunicación estadounidenses lanzaron una intensa campaña propagandística que presentaba al conflicto como una lucha justa contra la tiranía alemana y resaltaba los valores democráticos de EE. UU. Esta estrategia contribuyó a cambiar la opinión pública a favor de la intervención.
Estos factores, entre otros, impulsaron la decisión de Estados Unidos de entrar en la Primera Guerra Mundial.