Baños en ríos y arroyos
La forma más habitual era sumergirse en ríos o arroyos cercanos. Los soldados se desnudaban, se zambullían y se frotaban con jabón o sosa cáustica para eliminar la suciedad.
Uso de paños húmedos
Cuando no había agua corriente, se utilizaban paños mojados, normalmente humedecidos con el agua de la cantimplora o recogida de la lluvia, para limpiarse el cuerpo.
Duchas de campaña
En algunos casos se improvisaban duchas: un armazón de madera o metal cubierto con lona, con una manguera o cubo que vertía agua sobre los soldados.
Kits de limpieza en seco
Muchos llevaban kits que incluían un cepillo, un paño y polvo limpiador. El polvo absorbía grasa y tierra de la piel.
Afeitado
Se exigía afeitarse con regularidad, pues la barba se consideraba insalubre. Usaban navajas rectas y jabón de afeitar.
Higiene bucal
El cepillado de dientes era obligatorio; empleaban cepillos y a veces sal como abrasivo.
Desodorantes caseros
Para mantenerse frescos, algunos usaban desodorantes hechos con hierbas y especias.
Ropa limpia
Recibían uniformes nuevos cada pocas semanas y debían mantenerlos limpios para evitar la propagación de enfermedades.
Cambio diario de calcetines
Los calcetines se desgastaban rápido, por lo que se cambiaban diariamente.
Lavado de manos
Se instruía a los soldados a lavarse las manos con agua de la cantimplora o de recipientes de lluvia para prevenir contagios.