Historia de América del Norte

Cómo se mantenían limpios los soldados durante la Guerra Civil

Baños en ríos y arroyos

La forma más habitual era sumergirse en ríos o arroyos cercanos. Los soldados se desnudaban, se zambullían y se frotaban con jabón o sosa cáustica para eliminar la suciedad.

Uso de paños húmedos

Cuando no había agua corriente, se utilizaban paños mojados, normalmente humedecidos con el agua de la cantimplora o recogida de la lluvia, para limpiarse el cuerpo.

Duchas de campaña

En algunos casos se improvisaban duchas: un armazón de madera o metal cubierto con lona, con una manguera o cubo que vertía agua sobre los soldados.

Kits de limpieza en seco

Muchos llevaban kits que incluían un cepillo, un paño y polvo limpiador. El polvo absorbía grasa y tierra de la piel.

Afeitado

Se exigía afeitarse con regularidad, pues la barba se consideraba insalubre. Usaban navajas rectas y jabón de afeitar.

Higiene bucal

El cepillado de dientes era obligatorio; empleaban cepillos y a veces sal como abrasivo.

Desodorantes caseros

Para mantenerse frescos, algunos usaban desodorantes hechos con hierbas y especias.

Ropa limpia

Recibían uniformes nuevos cada pocas semanas y debían mantenerlos limpios para evitar la propagación de enfermedades.

Cambio diario de calcetines

Los calcetines se desgastaban rápido, por lo que se cambiaban diariamente.

Lavado de manos

Se instruía a los soldados a lavarse las manos con agua de la cantimplora o de recipientes de lluvia para prevenir contagios.