Factores políticos
La admisión de nuevos estados a la Unión quedó vinculada al debate sobre la esclavitud. Hasta la década de 1840 se mantuvo un delicado equilibrio entre estados esclavistas y libres. Ese balance se rompió con la anexión de Texas y la Guerra México‑Estados Unidos (1846‑1848), que trajo vastos territorios del suroeste.
El Compromiso de 1850 intentó solucionar temporalmente la cuestión en los nuevos territorios, pero surgieron nuevas tensiones por leyes como el Fugitive Slave Act y el Kansas‑Nebraska Act, que revivieron el conflicto sobre la expansión de la esclavitud.
La sentencia Dred Scott de 1857, que negó la ciudadanía a todos los afro‑americanos, independientemente de su condición, avivó aún más la polémica y acercó al país a la guerra civil.
Factores económicos
Las economías del Norte y del Sur se fueron separando cada vez más. El Norte se industrializaba rápidamente, mientras que el Sur seguía basado en la agricultura, especialmente en la producción de algodón, y dependía en gran medida del trabajo esclavo.
Esta divergencia generó rivalidades en torno a aranceles y políticas gubernamentales: el Norte favorecía tarifas protectoras para sus fábricas, mientras que el Sur abogaba por un libre comercio que mantuviera barato el algodón y los insumos importados.
Además, la creciente condena moral de la esclavitud en el Norte contrastaba con la dependencia económica del Sur en ese sistema.
Factores sociales
Las actitudes sociales respecto a la esclavitud se convirtieron en un eje divisor. En el Sur la esclavitud era vista como esencial para la economía y la forma de vida; en el Norte, los movimientos abolicionistas ganaban fuerza y apoyos crecientes.
Esta brecha cultural se reflejó en la política: la elección de Abraham Lincoln, candidato republicano opositor a la expansión de la esclavitud, en 1860, motivó la secesión de los estados sureños y desencadenó el estallido de la Guerra Civil.