El ferrocarril transcontinental se erigió uniendo múltiples tramos construidos por diferentes equipos. Los obreros tuvieron que colocar los rieles a través de extensas áreas silvestres, atravesando montañas, desiertos y ríos, bajo condiciones climáticas extremas y la amenaza de ataques de tribus nativas.
La obra comenzó en 1863. La Central Pacific empezó a extender la vía hacia el este desde Sacramento, California, mientras que la Union Pacific avanzaba hacia el oeste desde Omaha, Nebraska. Ambas compañías compitieron por llegar al punto medio y, finalmente, unieron sus trazados en Promontory Summit, Utah, el 10 de mayo de 1869.
La finalización del ferrocarril supuso una hazaña de ingeniería sin precedentes y transformó a Estados Unidos. El viaje de costa a costa pasó de semanas o meses a apenas unos días, facilitó la colonización y el desarrollo económico del Oeste y contribuyó a la unidad nacional.
Etapas clave de la construcción
- Exploración y trazado de la ruta: Ingenieros y topógrafos buscaron el trayecto más plano y recto, evitando obstáculos como altas montañas y caudalosos ríos.
- Preparación del lecho: Se despejaron bosques, rocas y cualquier impedimento para crear una base estable donde colocar los durmientes.
- Instalación de los rieles: Los equipos, equipados con picos, palas y mazos, colocaron los durmientes de madera y los clavos que fijaban los rieles.
- Construcción de puentes y túneles: Se erigieron estructuras de hierro y piedra para cruzar valles y ríos, y se excavaron túneles, como el famoso túnel de la Sierra Nevada, obra maestra de la ingeniería.
- Unión de los dos tramos: El 10 de mayo de 1869, en Promontory Summit, los rieles del este y del oeste se conectaron, marcando la culminación del proyecto.
El proyecto requirió la coordinación de miles de obreros, entre ellos un gran número de inmigrantes chinos en la Central Pacific y veteranos de la Guerra Civil en la Union Pacific. Además, se emplearon tecnologías avanzadas para la época, como explosivos de nitrato de amonio, el telégrafo para la comunicación y máquinas de perforación de acero.
El ferrocarril transcontinental sigue siendo símbolo de la ingeniosidad y la determinación del pueblo americano, y su legado perdura en la infraestructura y la expansión del país.