Existen muchos tipos de hormonas, cada una con una función específica. A continuación se describen algunas de las más importantes:
- Estrógeno y progesterona: Producidas por los ovarios, regulan el ciclo menstrual y la fertilidad.
- Testosterona: Producida por los testículos, controla las características masculinas, como la masa muscular y el vello facial.
- Insulina: Producida por el páncreas, mantiene los niveles de glucosa en sangre.
- Hormona tiroidea (T3 y T4): Secretada por la glándula tiroides, regula el metabolismo.
- Hormona del crecimiento: Liberada por la glándula pituitaria, estimula el crecimiento y el desarrollo corporal.
- Adrenalina: Producida por las glándulas suprarrenales, prepara al organismo para la respuesta de “lucha o huida”.
- Cortisol: También secretado por las suprarrenales, modula la respuesta al estrés y ayuda a mantener la homeostasis.
Las hormonas actúan uniéndose a receptores específicos en la superficie o dentro de las células, desencadenando una cascada de señales que produce una respuesta biológica concreta. Por ejemplo, cuando el estrógeno se une a los receptores del útero, estimula el crecimiento y el engrosamiento del endometrio, preparándolo para un posible embarazo.
Al mantener la homeostasis, las hormonas regulan funciones tan diversas como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción y la respuesta al estrés. Un desequilibrio hormonal puede provocar problemas de salud como infertilidad, diabetes, hipertiroidismo o hipotiroidismo, entre otros.