Mayor regulación federal
La Ley Mann‑Elkins amplió considerablemente la autoridad de la Comisión Interamericana del Comercio (ICC), permitiéndole regular también tarifas intrastatales cuando afectaban el comercio interestatal. Así, el control federal sobre la industria ferroviaria se reforzó y la ICC pudo supervisar de forma más eficaz las tarifas de carga y de pasajeros.
Estandarización contable y de informes
La normativa obligó a las compañías ferroviarias a adoptar un sistema contable uniforme y a presentar reportes estandarizados a la ICC, lo que aumentó la transparencia y facilitó evaluaciones financieras más precisas.
Cláusula de largas y cortas distancias
Se prohibió cobrar tarifas más altas por recorridos más cortos que por los más largos en la misma ruta, combatiendo la discriminación de precios y favoreciendo una competencia más justa.
Mayor responsabilidad por daños
La ley amplió la responsabilidad de los ferrocarriles por daños a la propiedad y lesiones a pasajeros o empleados, con el objetivo de mejorar la seguridad y hacer a las compañías más responsables ante negligencias o accidentes.
Regulaciones de seguridad reforzadas
La ICC recibió facultades para investigar accidentes ferroviarios, imponer normas de seguridad y exigir el mantenimiento adecuado del material rodante. Como resultado, se mejoraron las inspecciones de vías, los sistemas de señalización y los estándares de seguridad de locomotoras.
Fortalecimiento de la legislación antimonopolio
El acto reforzó la Ley Sherman al prohibir que los ferrocarriles celebraran acuerdos o pools que pudieran perjudicar la competencia, contribuyendo a evitar monopolios y a promover prácticas de mercado justas.