La Batalla de Nueva Orleans se libró el 8 de enero de 1815 en Chalmette, Luisiana, y marcó el último gran enfrentamiento de la Guerra de 1812.
Fuerzas y comandantes
El ejército estadounidense estaba al mando del mayor general Andrew Jackson, mientras que las tropas británicas eran dirigidas por el mayor general Edward Pakenham.
Desarrollo y resultado
Tras un asalto frontal británico mal planificado, las defensas estadounidenses, apoyadas por milicias locales y tropas regulares, repelieron con éxito el ataque, infligiendo numerosas bajas al enemigo. La victoria consolidó el control estadounidense sobre la costa del Golfo, garantizó la seguridad del río Misisipi y reforzó la soberanía del Territorio de Luisiana.
Importancia histórica
Aunque el tratado de Gante, que puso fin a la guerra, se había firmado días antes, la batalla tuvo un gran impacto en la moral nacional y catapultó a Andrew Jackson a la fama, pavimentando su camino hacia la presidencia.