Las cabezas reducidas, también llamadas tsantsas, están vinculadas a algunas tribus indígenas de Sudamérica, sobre todo en la región amazónica, y no a los pueblos nativos de California.
Esta práctica se originó principalmente en los Andes ecuatorianos y peruanos, donde grupos como los Shuar, Achuar y otras comunidades la utilizaban con fines culturales y rituales, como símbolos de poder, protección y para capturar la energía del enemigo.
En California, las culturas nativas desarrollaron otras tradiciones y expresiones artísticas, pero no hay evidencia de que practicaran la reducción de cabezas.