Diferencias religiosas
Los colonos ingleses eran mayormente protestantes, mientras que los pueblos nativos practicaban sus propias religiones tradicionales. Los ingleses consideraban esas creencias como primitivas e inferiores, y sentían la obligación de “convertir” a los nativos al cristianismo.
Diferencias culturales
La sociedad inglesa estaba altamente estratificada, con una rígida jerarquía social. En contraste, muchas comunidades nativas eran más igualitarias y carecían de un sistema de clases formal. Ante esta disparidad, los ingleses tachaban a los nativos de “incivilizados” y “bárbaros”.
Competencia económica
Los colonos competían con los pueblos nativos por recursos como tierras fértiles y alimentos. Esa rivalidad provocó enfrentamientos, y los ingleses, con su superioridad militar, a menudo imponían su voluntad sobre los nativos.
Racismo
Además, los ingleses albergaban ideas racistas que situaban a los nativos por debajo de los europeos. Estas creencias justificaban su trato deshumanizador y la exclusión de los derechos básicos.
Todos estos factores confluyeron en la formación de una actitud de desprecio que marcó la relación entre los colonos ingleses y los pueblos nativos, dejando una huella que aún influye en la percepción actual de los nativos americanos en los Estados Unidos.