A lo largo de la historia de Norteamérica, diversos enfrentamientos marcaron la relación entre los pueblos originarios y los colonos europeos. A continuación, se presentan algunos de los más significativos.
Guerra del Rey Felipe (1675‑1676)
Esta guerra enfrentó principalmente a la Confederación Wampanoag, liderada por Metacom (conocido como el Rey Felipe), contra los colonos ingleses de Nueva Inglaterra. Las causas fueron disputas sobre tierras y diferencias religiosas, y el conflicto provocó grandes pérdidas humanas y destrucción en ambos bandos.
Guerra Franco‑India (1754‑1763)
Conocida en Europa como la Guerra de los Siete Años, su extensión en América del Norte se llamó Guerra Franco‑India. Naciones nativas se aliaron tanto con los franceses como con los británicos, y los combates se desarrollaron a lo largo del continente. La victoria británica resultó en la pérdida de Canadá para Francia y agudizó las tensiones con las tribus indígenas.
Rebelión de Pontiac (1763‑1766)
Tras la victoria británica en la Guerra Franco‑India, el jefe Ottawa Pontiac encabezó una serie de ataques contra fuertes y asentamientos británicos en el valle del río Ohio. El objetivo era frenar la expansión inglesa y defender los derechos territoriales de los pueblos nativos.
Batalla de Little Bighorn (1876)
También conocida como la Última Carga de Custer, la batalla enfrentó al Ejército de los EE. UU., bajo el mando del teniente coronel George Armstrong Custer, contra una coalición de tribus Lakota, Cheyenne y Arapaho en lo que hoy es Montana. La derrota estadounidense marcó un punto de inflexión en los conflictos entre nativos y colonos del Oeste.