La Revolución Industrial surgió a finales del siglo XVIII y se consolidó en el XIX, transformando Europa y Norteamérica mediante cambios tecnológicos, económicos y sociales.
Innovaciones tecnológicas
- Máquina de vapor: Proporcionó una fuente de energía fiable y potente para fábricas y transporte.
- Spinning Jenny y telar mecánico: Incrementaron drásticamente la productividad textil.
- Producción de hierro y acero: Nuevos procesos permitieron la construcción de maquinaria y estructuras más robustas.
Acumulación de capital
Los primeros industriales reinvertían gran parte de sus beneficios en mejorar maquinarias y procesos, creando un ciclo autosostenido de crecimiento.
Disponibilidad de recursos y mano de obra
- Población en expansión: La creciente demografía ofreció abundante fuerza laboral para las fábricas.
- Recursos naturales: El acceso a carbón, mineral de hierro y otras materias primas dio ventaja competitiva.
Colonialismo y expansión económica
Los imperios europeos aseguraban materias primas de sus colonias y generaban demanda de productos manufacturados en los mercados extranjeros.
División del trabajo y especialización
Según Adam Smith, la especialización aumentó la eficiencia y la productividad en la producción.
Desarrollo de infraestructuras
Canales, carreteras y ferrocarriles mejoraron el transporte de mercancías y recursos, ampliando el comercio interno y externo.
Transformaciones sociales y culturales
El auge de la investigación científica y el pensamiento racional fomentaron una cultura de innovación y experimentación.