1. Mejora del transporte
La masificación del automóvil y la construcción de carreteras y autopistas facilitaron que la gente viviera más lejos de sus lugares de trabajo y se desplazara por distintas partes de la ciudad, permitiendo que el tejido urbano se extendiera más allá de sus límites tradicionales.
2. Crecimiento demográfico
El rápido aumento de la población durante el siglo XX incrementó la demanda de viviendas, lo que obligó a las ciudades a expandirse hacia áreas circundantes.
3. Industrialización y suburbanización
El desarrollo de la industria y la manufactura generó empleos en zonas suburbanas, atrayendo a la población fuera de los centros urbanos congestionados. Se construyeron viviendas asequibles en estos suburbios para albergar a la creciente población.
4. Desarrollo de infraestructuras
La ampliación de servicios esenciales como el suministro de agua, el saneamiento, la electricidad y el transporte público hizo posible la creación de barrios residenciales en distritos periféricos.
5. Normativas de uso del suelo
Las leyes de zonificación y la planificación territorial determinaron los usos permitidos del terreno en distintas áreas, moldeando los patrones de desarrollo residencial, comercial e industrial.
6. Expansión urbana descontrolada
El fenómeno de la expansión urbana, conocido como "urban sprawl", se caracteriza por la proliferación sin control de construcciones en zonas rurales, convirtiendo campos agrícolas, hábitats naturales y espacios abiertos en áreas residenciales y comerciales.