Primera Guerra Mundial (1914-1918)
Boom industrial: Las fábricas de Nueva Jersey, sobre todo la construcción naval, la producción de municiones y la industria química, se expandieron rápidamente para abastecer al frente.
Inmigración y cambios en la mano de obra: La alta demanda de trabajadores atrajo a inmigrantes de Europa del Sur y del Este, que ocuparon puestos clave en fábricas.
Instalaciones militares: Se establecieron varios cuarteles y campos de entrenamiento, como el Campamento Merritt en el condado de Bergen y el Campamento Dix en el condado de Burlington, esenciales para preparar a los soldados.
Bonos de guerra y patriotismo: Los neojerseyenses compraron bonos de guerra y mostraron un fuerte sentimiento patriótico para financiar el esfuerzo bélico.
Segunda Guerra Mundial (1939-1945)
Transformación económica: La industria se intensificó aún más; la construcción naval, la fabricación de aviones y la industria farmacéutica crecieron para satisfacer la demanda de guerra.
Suburbanización: Tras el conflicto, se disparó el desarrollo de suburbios, con un aumento de la población en municipios fuera de las grandes ciudades.
Mujeres en la fuerza laboral: Con los hombres en el frente, muchas mujeres ingresaron a fábricas y trabajos tradicionalmente masculinos.
Impacto en la agricultura: La necesidad de alimentos llevó a la expansión de la agricultura local, abasteciendo a granjas y a las bases militares cercanas.
Presencia militar: Nueva Jersey siguió albergando instalaciones como el Fort Dix, que jugó un papel central en la movilización.
Economía de posguerra: Después de 1945, la economía del estado se reconvirtió de la producción bélica a industrias de paz, generando nuevos retos y oportunidades laborales.
En conjunto, ambas guerras impulsaron el crecimiento industrial, cambios demográficos y una transformación cultural que definieron la evolución de Nueva Jersey en el siglo XX.