Introducción
Los incas fueron una de las sociedades más avanzadas de América precolombina. Su población, compuesta principalmente por pueblos quechuas, aimaras y yunkas, formó un imperio que abarcó los actuales territorios de Ecuador, Perú, el norte de Chile, el occidente de Bolivia y el noroeste de Argentina. Más de diez millones de habitantes vivían bajo una unidad política y cultural de alto nivel. Físicamente eran de estatura baja, piel oscura que variaba del marrón claro al oscuro, cabello negro y lacio, y casi sin barba.
Religión y costumbres funerarias
El sol era venerado como divinidad encarnada en cada Sapa Inca, considerado hijo del Gran Sol y, por tanto, dios entre su pueblo. Los difuntos eran enterrados no solo en templos, sino también en torres funerarias y cuevas llamadas chullpas. Los templos incas, en realidad, eran grandes viviendas construidas sobre la superficie terrestre.
Comunicación, agricultura y metalurgia
Una de las mayores hazañas incas fue la solución al problema de la comunicación en la escarpada cordillera de los Andes. Crearon una extensa red de caminos y un cuerpo permanente de mensajeros (chasquis) que transportaban información rápidamente. La agricultura se destacó por avanzados sistemas de riego que permitieron cultivos en zonas áridas. Además, trabajaron metales como cobre, bronce, oro y plata, lo que atrajo la codicia de los conquistadores.
Conquista española
En 1532, Francisco Pizarro y su reducido ejército español llegaron al Perú, capturaron al último Sapa Inca, Atahualpa, y en pocos años sometieron todo el territorio inca bajo la corona española. La cultura inca quedó prácticamente destruida; hoy sólo permanecen ruinas de sus majestuosos templos y palacios.
Visión historiográfica
Durante mucho tiempo la historiografía describió al Estado inca como un "paraíso perdido" sin hambre, explotación ni violencia, lo que alimentó la imaginación de novelistas y académicos que buscaban explicaciones extraterrestres o el origen de un posible estado comunista en América.
Características del Estado inca
Sistema tributario: se recaudaban tributos para mantener a los ancianos y enfermos y para garantizar alimentos en épocas de malas cosechas. El Sapa Inca era considerado hijo del Sol, protegido divinamente.
Ingeniería y arquitectura: sin ruedas ni vías navegables, los incas construyeron obras de ingeniería que aún sorprenden. Sus muros se ensamblaban sin mortero, tan perfectamente que no cabía una hoja de cuchillo entre las piedras.
Red de caminos: miles de kilómetros de caminos conectaban las cuatro regiones del imperio con Cuzco, la capital. Los caminos cruzaban ríos mediante puentes colgantes de piedra que permanecieron en uso hasta el siglo XX.
Contabilidad sin computadoras: los quipus, cuerdas con nudos de distintos tipos, permitían registrar población, recursos y obligaciones. Los quipucamayocs, expertos en quipus, gestionaban esta información; cualquier error era castigado con la muerte.
Resumen cronológico
20 000‑100 a.C. – Tribus cazadoras cruzan el estrecho de Bering y llegan al sur de América. Alrededor del 5 000 a.C. se establecen asentamientos agrícolas en zonas montañosas; en el 2 000 a.C. aparecen comunidades costeras.
100 a.C.‑1100 d.C. – Surgen civilizaciones como Chavín, Moche y Nazca. La cultura Tiahuanaco se expande por la sierra.
1100‑1430 d.C. – Manco Cápac funda Cuzco; los incas comienzan a consolidar su poder bajo líderes como Sinchi Roca, Capac Yupanqui e Inca Roca.
1438‑1493 d.C. – Pachacútec (Inca Yupanqui) derrota a los chancas, reorganiza el Estado y expande el territorio hasta Chile.
1493‑1572 d.C. – Huayna Cápac y sus hijos Atahualpa y Huáscar se enfrentan en una guerra civil. En 1532 llega Pizarro, captura a Atahualpa y, en 1572, desaparece el último bastión inca.
Legado
A pesar de su destrucción, la civilización inca dejó un legado impresionante en arquitectura, ingeniería, organización social y sistemas de contabilidad que siguen asombrando a historiadores y visitantes de sus restos arqueológicos.