Contexto histórico
Durante la Segunda Guerra Mundial, en situaciones extremas de combate, algunos altos mandos soviéticos ordenaron bombardeos de artillería o ataques aéreos contra unidades que consideraban en riesgo de ser rodeadas por el enemigo. La lógica era que una retirada masiva podría costar más vidas que un fuego amistoso controlado.
Ejemplos documentados
En 1941, el mariscal Georgiy Zhukov emitió la orden de «abrir fuego indiscriminadamente», lo que provocó casos de fuego amistoso contra sus propias tropas. Otros incidentes aislados se registraron cuando los comandantes, bajo presión, decidieron sacrificar parte de sus fuerzas para evitar una ruptura total del frente.
Frecuencia y política oficial
Estos episodios fueron raros y nunca formaron parte de una política oficial del Ejército Rojo. Ni el gobierno soviético ni la alta dirección militar sancionaron el uso deliberado de fuego amistoso como táctica regular.
Conclusión
Si bien existen registros de generales soviéticos que, en momentos críticos, ordenaron ataques contra sus propias unidades, dichos casos fueron excepcionales y no reflejan una práctica institucionalizada.