Abandono de los roles familiares tradicionales
Los detractores sostenían que, si las mujeres obtuvieran el derecho al voto, descuidarían sus obligaciones hacia marido e hijos. Creían que la participación política les alejaría del hogar y la familia.
Inadecuación intelectual y emocional
Algunos críticos afirmaban que las mujeres no poseían la capacidad mental ni la estabilidad emocional necesarias para decidir en las urnas, considerándolas más vulnerables a la manipulación emocional y menos lógicas que los hombres.
Votación guiada por la emoción
Se argumentaba que las mujeres elegirían candidatos basándose en sentimientos y apelaciones sentimentales, en lugar de argumentos racionales, favoreciendo a quienes ofrecieran beneficios o apelaran a su compasión, sin importar la idoneidad del candidato.