El movimiento feminista se consolidó gracias a una serie de convicciones compartidas por las mujeres de su época.
Creencia en la desigualdad de género
Muchas mujeres consideraban que la sociedad les trataba de manera desigual y que debían gozar de los mismos derechos y oportunidades que los hombres.
Derecho a decidir sobre su propio cuerpo
Creían que cada mujer tenía el derecho de tomar decisiones sobre su cuerpo, incluida la maternidad, y que el acceso a métodos anticonceptivos y abortos seguros debía ser legal y accesible.
Participación plena en la política y el trabajo
Reclamaban igualdad de oportunidades para ejercer cargos públicos y acceder a empleos, exigiendo salarios iguales por trabajo de igual valor.
Reconocimiento de sus aportes a la sociedad
Argumentaban que el trabajo no remunerado en el hogar y la comunidad era fundamental y merecía ser valorado y respetado en igualdad de condiciones.
Estas convicciones fueron la base que impulsó a miles de mujeres a apoyar y fortalecer el movimiento feminista.